Luces y sombras del Centenario argentino

El primer gran aniversario del país encontró a los argentinos en una época de grandeza económica pero desigualdad social. Infobae.com te ofrece un recorrido por 1910, la situación de su población y los festejos

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El primer gran aniversario del país encontró a los argentinos en una época de grandeza económica pero desigualdad social. Infobae.com te ofrece un recorrido por 1910, la situación de su población y los festejos
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La organización de los festejos del Bicentenario en la Argentina, que llegarán a su punto cúlmine en la semana del 25 de Mayo, obliga al ejercicio ineludible de rememorar lo ocurrido cien años atrás y, casi de manera inconsciente, realizar una comparación punto por punto. En qué estamos mejor, en qué estamos peor, cómo fueron los festejos antaño, cómo serán ahora, en qué se puede superarlos? todas cuestiones que sobrevuelan la mente de funcionarios y vecinos.

Infobae.com dialogó con los historiadores Pacho O'Donnell y Daniel Balmaceda sobre las peculiaridades de la Argentina del Centenario, su situación social, política y económica, y la forma en que se llevaron adelante los festejos.

El glamour, de la Argentina para el mundo
Las imágenes que llegan a estos días de los festejos del Centenario muestran un país que no escatimó en gastos a la hora de celebrar sus primeros cien años. Visitas célebres, inauguraciones de edificios y monumentos, y exposiciones fastuosas fueron algunas de las postales de la Argentina de cara al mundo.

"Los festejos del Centenario empezaron a planificarse en 1905, es decir con 5 años de anticipación. Pero, como somos argentinos, siempre llegamos a último momento, a las corridas", recordó el historiador Daniel Balmaceda a Infobae.com.

Las calles porteñas se vieron atestadas de trajes de alta gama, sombreros y vestidos de exclusivos diseñadores, que se mezclaron con manos de trabajadores y vociferaciones en "cocoliche".

"La participación del pueblo, de la gente, en los festejos del Centenario fue muy amplia. Concurrían a todas las inauguraciones de monumentos, a todas las reuniones en las que se homenajeaba a los próceres de mayo, inclusive hubo un gran festejo en el cementerio, donde los alumnos fueron a depositar flores en las tumbas de los próceres. Todo esto no ocurrió nada más el 25 de mayo, sino durante varias semanas que se dedicaron a conmemorar la fecha patria", explicó Balmaceda.

Llegaron delegados de todos los países con los que se habían establecido lazos comerciales y relaciones bilaterales importantes, entre ellos Francia, Portugal, Italia, Uruguay, Paraguay, Chile e inclusive Japón. Pero la principal visita fue la de la infanta Isabel de Borbón, en representación de su sobrino, el rey Alfonso XIII.

También visitaron la Argentina personalidades de la cultura y la ciencia, como Vicente Blasco Ibáñez (periodista, escritor y político español), Georges Clemenceau (médico, periodista y político francés), Anatole France (escritor francés) y Guillermo Marconi.

La otra cara del lujo: la Argentina desigual
El brillo que irradiaba el país en aquel entonces para ojos ajenos lograba ocultar otra realidad, palpable con sólo caminar unas cuadras por fuera del "circuito turístico" digitado por las autoridades para el mundo. En la Argentina profunda, las cosas eran muy diferentes.

"La memoria que generalmente se tiene de la Argentina del Centenario es de una Argentina triunfante, de una Argentina exultante (?). Yo creo que esos sentimientos corresponden a la clase dominante en ese momento, al sector del poder, muy inteligente, que ya había logrado entender cuál era su lugar en el mundo, y del cual sacaba gran provecho social, económico, político, etcétera", sostuvo el historiador Pacho O'Donnell a Infobae.com.

En ese sentido, citó la obra encargada por el presidente Julio Argentino Roca a Juan Bialet Massé en 1904. El médico catalán, en el país desde 1873, debía relevar la situación laboral y poblacional de los obreros nacionales.

"Bialet Masse llevó a cabo esta tarea con mucho entusiasmo y con mucha eficacia. Viajó por todo el país y se entrevistó con muchísima gente, y sus conclusiones fueron bastante dramáticas: esa Argentina que tanto se nos elogia era una Argentina en la que los trabajadores y los obreros vivían francamente mal, trabajaban de sol a noche, con pagas mínimas (a veces con los famosos vales) y sin mayores protecciones sociales", explicó el doctor.

Si bien el documento final del catalán no fue tenido en cuenta por las autoridades, "cajoneado" hasta nuevo aviso, sí se lo considera uno de los precursores de la legislación social en el país.

"(Conocer esto) Es importante también para no tener esa especie de saudades oligárquica o de derecha cuando ciegamente repetimos 'qué bien que estábamos en el Centenario'. Creo que esa es una verdad que hay que complementar", opinó O'Donnell.

Hijos del mismo padre
Volviendo al 2010, el historiador remarcó la necesidad de fortalecer los sentimientos de unidad entre los argentinos. "Yo creo que el principal festejo debería ser convencernos de que somos parte de un mismo equipo, (?) que tenemos una historia compartida, un lenguaje compartido, un destino compartido. Compatriota quiere decir 'hijo del mismo padre', es decir, 'hermano'. Si nos convencemos de todo ello y tiramos para adelante, creo que las cosas van a ir mejor. Quizás ese debería ser el principal festejo del Bicentenario".