Takeda fue acusado de comprar unos 5 kilos de metanfetaminas en China en junio de 2003 y de instruir a otros hombres, también de nacionalidad japonesa, para que sacasen los estupefacientes del país.
Según el comunicado emitido por el Tribunal Popular Supremo de China, Takeda fue detenido en junio del 2004 cuando negociaba la compra de 2,9 kilos de estimulantes con unos traficantes.
Por otro lado, Ukai fue capturado por la policía en septiembre de 2003 cuando intentó pasar los controles de seguridad del aeropuerto de Dalian, en la provincia de Liaoning, con 1,5 kilos de droga camuflada dentro de su ropa.
Mori, el tercer ejecutado hoy, fue descubierto en julio de 2003 en el aeropuerto de Shenyang, con 1,25 kilos de alucinógenos.
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Las ejecuciones de los tres nipones, junto a la del pasado martes de Mitsunobu Akano, de 65 años, suponen las primeras penas capitales aplicadas a ciudadanos japoneses en China desde que ambos países normalizaron sus lazos diplomáticos en 1972.
"Todos los individuos, independientemente de su nacionalidad, son tratados de igual forma a la hora de aplicar las leyes chinas, y el mantenimiento de la pena de muerte por parte de China en lo referente a los crímenes relacionados con las drogas ha ayudado a erradicar y prevenir ese tipo de delitos", dijo el tribunal en un comunicado.