No será la merecida estrella del torneo, por evidentes cuestiones de cartel que posicionan a Tiger Woods por encima de cualquier otro colega, pero al menos pudo elegir el menú y compartir con los demás campeones de Augusta la tradicional comida argentina.
Ángel Cabrera iniciará mañana la defensa de su título en el Masters, pero, fiel a su estilo, en los días previos hizo gala de su perfil bajo. Y anoche volvió a demostrarlo. Eligió el asado, aunque la prensa norteamericana amplía: ceviche de mero con chips de banana, chorizo y morcilla estilo argentino, empanadas de carne y pollo, cotilla asada estilo argentina y panqueque de dulce de leche de postre.
La semana pasada ya había realizado una cena similar en Houston, junto a Charlie Epps (su coach), donde concurrieron empresarios y gente amiga a través de su fundación.
La cena de campeones de Augusta, instituida en 1950 y exclusiva para ex campeones, es un clásico en la antesala del torneo y supo generar controversias significativas, como aquella de Fuzzy Zoller en 1997, cuando declaró que Tiger Woods elegiría pollo frito al año siguiente, en obvia alusión a su condición de negro y la comida que más caracteriza a esa raza en los Estados Unidos.
Las retractaciones de Zoeller no fueron suficientes para impedir que sus sponsors le retiraran los patrocinios, aunque Tiger fue más condescendiente y lo perdonó.
Cabrera no llega en las mejores condiciones al Masters, donde mañana iniciará la defensa de su título ante Jim Furyk y el joven surcoreano Byeong-Hun An. Sin embargo, parece no pesarle el hecho de ser el portador de la chaqueta verde, y sólo se dedica a relativizar los malos resultados cosechados en los últimos meses. Argumenta que la situación es casi idéntica a la del año pasado.
"Ya no fumo ni voy al psicólogo", dijo en 2009 tras la consagración y así de relajado se lo ve en las horas previas al debut, para el que no olvidará el putter que reflotó cuando ganó en Wentwoth hace unos años y que le permitió lazarse con la victoria en Augusta. Ese palo le devolvió la confianza arriba del green y le permitió llevarse el segundo Major. Sin presiones, siempre se puede soñar.