, según especialistas.
¿Cómo funciona esa confusión?, ¿qué lleva a que dos personas se unan en una relación así? y ¿por qué hay un ocultamiento de las agresiones? son las preguntas que surgen al conocer un hecho doloroso desencadenado en una pareja que tiene esas características.
Este tipo de interrogantes se dispara cada vez que ocurre un hecho como el que involucró al baterista de Callejeros, Eduardo Vázquez, y a su esposa, Wanda Taddei, quien murió el domingo pasado tras once días de agonía a causa de haber sufrido quemaduras luego de mantener una fuerte discusión con su marido.
"Es un caso muy complejo y difícil de comprender porque se entrecruza la violencia de género con los efectos traumáticos de una catástrofe colectiva", dijo a
la psiconalista Irene Meler, coordinadora del Foro de Psicoanálisis y Género de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires.
La especialista destacó:
En este sentido, destacó que la violencia que atravesaba a esa pareja tiene "algo de común con otras situaciones de violencia, tanto de género como en el fútbol o en la calle, porque tiene mucho que ver con la construcción social de la masculinidad, que forma a los varones como sujetos confrontativos, agresivos".
Luego,
, añadió Meler.
La experta resaltó que "hay mujeres que quizá eligen su pareja atraídas por la firmeza de carácter, la valentía, y de esa manera se sienten protegidas, pero terminan siendo atacadas, porque ese dispositivo de masculinidad se puede volver en contra de ellas".
"Probablemente tramitó su adolescencia buscando la autonomía de sus padres pero cambiando la dependencia, o sea que tramitó mal lo que se llama el deshacimiento respecto de los padres", es decir la búsqueda de su independencia, dijo.
La psiconalista citó ejemplos de Sigmund Freud cuando "relata el caso de una pareja de campesinos en que el hombre le pega a la mujer y pasa alguien que se interpone y ella le pega, diciendo que no se meta con su marido".
En este sentido, enfatizó que "la solidaridad primaria es de la víctima con el defensor por esta confusión entre agresión y amor, y porque, además, la persona que es agredida depende en general del agresor, emocional y económicamente".
La especialista María de los Ángeles López Geist, de la Asociación de Psiquiatras Argentinos, caracterizó de "peligrosas" las relaciones en las que "se sufre esa violencia como una especie de prueba de amor, de entrega absoluta".
Para López Geist "nadie puede decir: - yo jamás me involucraría en una relación enferma. La vulnerabilidad a las mismas depende de muchos factores histórico-culturales y familiares del individuo que favorecen alianzas inconscientes, y éstas son más difíciles de desarmar que aquellas visibles".
"Pero también -continuó- está en juego la idealización de la capacidad propia de 'cambiar al otro', la omnipotencia en cuanto a reconocer debilidades o imposibilidades propias y ajenas, culpas y sentimientos melancólicos, personalidades muy vulnerables que tienden a someterse con facilidad".
Destacó que la posibilidad de salir de una relación de estas características está relacionada con el grado de dependencia que una persona estableció respecto de otra.