Azotan a tres mujeres infieles en Malasia

Se trata de las primeras que reciben dicho castigo en cumplimiento de la ley islámica luego de haber mantenido relaciones sexuales extramaritales. Otra mujer fue sentenciada a azotes el año pasado por tomar cerveza

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Las autoridades de Malasia informaron ayer que azotaron a tres musulmanas por haber mantenido relaciones sexuales extramaritales, las primeras en el país que reciben dicho castigo en cumplimiento de la rigurosa ley islámica.

Los azotes a las mujeres provocaron un debate acerca de si el conservadurismo islámico se está entrometiendo en las vidas personales en esta nación moderada de mayoría musulmana y enclavada en el sudeste asiático.

El año pasado, otra mujer, Kartika Sari Dewi Shukarno, de 32 años, con dos hijos, había sido sentenciada a azotes por beber cerveza.

La sentencia a Kartika no se cumplió, pero las autoridades en una prisión para mujeres cerca de Kuala Lumpur el 9 de febrero azotaron a otras tres musulmanas que habían sido condenadas en un tribunal islámico por relaciones extramaritales, según un funcionario del Ministerio del Interior.

No explicaron las razones por las cuales el anuncio recién fue hecho ayer miércoles.

Cada una de las mujeres recibió entre cuatro y seis azotes, dijo el funcionario con la condición del anonimato por no estar autorizado a hacer declaraciones públicas.

El ministro del Interior, Hishammuddin Hussein, anunció el castigo ayer, miércoles. No reveló las identidades de las castigadas ni cuándo habían sido sentenciadas, pero agregó que una de las mujeres quedó en libertad la semana pasada después de pasar un mes en la cárcel.

Funcionarios del Ministerio del Interior no describieron en qué parte del cuerpo recibieron los golpes, pero las autoridades habían dicho anteriormente que los azotes a las mujeres se cumplirían golpeando la espalda con una gruesa vara y no en las nalgas.

El azote a las mujeres se propone más bien como un castigo simbólico en vez de tener el propósito de causar dolor, al contrario de los aplicados a violadores y contrabandistas de drogas, con quienes se usa una vara gruesa contra las nalgas descubiertas, que abren heridas y dejan cicatrices.

Malasia aplica un sistema de justicia dual. La sharia o justicia islámica -basada en los preceptos que el profeta Mahoma transmitió a su comunidad de la península arábiga en el siglo VII- se aplica a los musulmanes, casi dos tercios de los 28 millones de habitantes, en todas las cuestiones personales. Los no musulmanes -chinos, indios, sijs y otras minorías- están cubiertos por las leyes civiles y no están sujetos a los tribunales islámicos.

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