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La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) se caracteriza por la presencia de una obstrucción crónica y poco reversible del flujo aéreo pulmonar, causada fundamentalmente por una respuesta crónica al humo del tabaco.

Entre un 20% y un 25% de los fumadores desarrolla la enfermedad, pero se desconocen las causas de predisposición al desarrollo, aunque puede que sea un componente multifactorial que incluya elementos ambientales como susceptibilidad individual.

Con motivo de conmemorarse en noviembre el día mundial de la enfermedad, un médico neumonólogo había asegurado a Infobae.com que ese mal "causa más muertes que el cáncer de pulmón y el de mama juntos. En la Argentina la padece el 9% de población mayor de 40 años".

La principal causa de esta afección es, sin duda, el tabaquismo. Cuanto más fume una persona, más probabilidades tendrá de desarrollar bronquitis crónica (gran cantidad de secreciones mucosas en las vías respiratorias) y enfisema pulmonar (destrucción de los alvéolos pulmonares, donde se produce el pasaje del oxígeno a la sangre). Así, un "fumador pasivo" - aquella persona no fumadora que convive con un fumador- también puede verse afectado.

Los principales síntomas de las personas que padecen EPOC son: tos con producción de abundante moco, fatiga (que aparece o empeora con la actividad física), infecciones respiratorias frecuentes y respiración ruidosa. El mejor examen para detectar esta enfermedad es la espirometría, una prueba muy sencilla que permite, respirando en un dispositivo, medir la capacidad pulmonar.

Si bien no hay cura para la EPOC, existen numerosas alternativas para aliviar los síntomas y evitar que empeore. Si esta enfermedad es diagnosticada a tiempo, tiene mejor tratamiento y pronóstico.

En 1998 Sandro había recibido el diagnóstico de enfisema pulmonar, una de las enfermedades que, junto con la bronquitis crónica, es propia de quienes padecen EPOC.