Bergoglio presidirá en Barracas las celebraciones de Santa Lucía

Se espera que miles de peregrinos acudan al santuario de la avenida Montes de Oca a agradecerle o pedirle a la Patrona de la vista y la salud de los ojos

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 Télam 162
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El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, presidirá este domingo las  celebraciones por el Día de Santa Lucía, en el Santuario ubicado en el barrio porteño de Barracas, que además en esta oportunidad festeja sus 120 años de vida.

Como ocurre cada año, se espera que miles de personas de diferentes puntos de la Ciudad y el Gran Buenos Aires desfilen a lo largo de todo el día por la Iglesia ubicada en la avenida Montes de Oca 550, en la zona sur de la capital, para agradecer o pedirle a Santa Lucía, Patrona de la vista y de la salud de los ojos.



En el templo habrá misas y bendiciones cada hora desde las 5.00 de la mañana, mientras que a las 18.00 el cardenal Bergoglio encabezará la tradicional procesión con la imagen de Santa Lucía por la avenida Montes de Oca, acompañado por los fieles.


Una hora después, a las 19.00, se celebrará la Misa central de la jornada, también presidida por el cardenal Bergoglio, en un altar levantado sobre la calle, frente a las puertas del templo.



Al finalizar la celebración, como es costumbre, se cantarán el Himno a Santa Lucía, el Himno Nacional y luego la imagen será ingresada nuevamente al templo, bajo una "lluvia" de pétalos de jazmines, sacados de los ramos que los miles de peregrinos acercaron durante todo el día.



La mártir y su historia

Se estima que Lucía -cuyo nombre comenzó a ser incluido en las misas a partir del año 600- nació en Siracusa, Italia, en el año 281 de la era cristiana.



Después de haber peregrinado junto a su madre a la ciudad de Catania, para venerar los restos de Santa Agueda, que había muerto en el 251 durante las persecuciones contra los cristianos, su mamá se curó milagrosamente de unas fuertes hemorragias que la aquejaban.



A partir de esto, Lucía decidió consagrar su vida a Dios y a su regreso a su ciudad natal resolvió vender todos sus bienes: por esta actitud fue denunciada ante las autoridades romanas, que perseguían al cristianismo.



Luego de torturarla y de ordenar quemarla en la hoguera (aunque se indica que las llamas no le hicieron daño) las autoridades dispusieron que fuera decapitada, el 13 de diciembre del año 304.