En Boca asoman viejos rencores y diferencias

Los resultados no se dan, Macri le pasa factura a Bianchi y éste devuelve gentilezas. Se habla de la ida de Riquelme, se cuestiona al técnico y los dirigentes arman escándalos

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Como siempre que los resultados son negativos, en Boca afloran por estos días diferencias que, en otro marco deportivo, no saldrían a la luz.

Por supuesto, el primer cuestionado es el director técnico Alfio Basile pero como ningún dirigente hace público su descontento, no hay otra cosa que esperar los acontecimientos para tener certezas.

Sí se sabe que, cuando se lo convocó por segunda vez, el nombre de Basile estaba cantado, lo avalaban los cinco títulos conseguidos en igual número de competencias y cualquier encuesta entre hinchas lo ubicaba en segundo lugar, detrás de Carlos Bianchi.

Ya por ese entonces, mientras algún dirigente confiaba plenamente en él, había otros, y de la más alta esfera, que sólo aceptaban que había que llamarlo porque no había mejor alternativa.

Desde un principio toda la conducción del club sabía de qué manera trabajaba Basile, de modo que nadie puede declararse ahora sorprendido o decepcionado en tal sentido porque el director técnico sigue siendo el de siempre, aunque en la ocasión no lo acompañen los éxitos.

Bianchi
Paralelamente, recrudecen los cuestionamientos hacia Bianchi pero lo cierto es que, más allá alguna excepción, el manager sigue teniendo consenso en la dirigencia, de modo que los disparos contra su figura parten, principalmente, de sus muchos enemigos externos.

La relación Basile?Bianchi es, hoy, como lo fue siempre, desde el primer día. Hay un diálogo casi diario, formal, bastante acotado principalmente porque Bianchi no quiere dar pie a la mínima sospecha sobre injerencia suya en el manejo del equipo.

Mientras tanto, es lógico, inevitable, que el manager mantenga conversaciones con algunos de los principales dirigentes respecto de la renovación del plantel con vistas a 2010 pero quien conozca a Bianchi jamás podría suponer que pasará por sobre Basile a la hora de las definiciones.

Si Basile siguiera en el club, cualquier determinación será consensuada con él. Ahora bien, como siempre, el director técnico está supeditado a los resultados y estos, obviamente, no están dejando conforme a nadie.

Desacuerdos
En este marco deben entenderse las declaraciones periodísticas del dirigente Horacio Palmieri, el más cercano al entrenador, quien prometió que en la próxima reunión de Comisión Directiva exigirá que cualquier reparo que se tenga, se plantee en forma pública o se calle.

Este tipo de discordancia no aparecía durante la presidencia de Mauricio Macri porque el manejo de Macri era cerradamente vertical y cada uno de los demás dirigentes disponía sólo del espacio que se le delegaba desde arriba, un estilo de conducción lejano del de Jorge Ameal.

El actual titular, impulsor personal del regreso de Bianchi (lo necesitaba para apoyarse en él al comienzo de una gestión que heredó de manera inesperada), debe lidiar ahora contra el espacio que otros dirigentes no ceden.

El otro punto en cuestión de la actualidad de Boca es Juan Román Riquelme y al respecto, las posturas siguen siendo las mismas de siempre. Macri dijo en su momento, en 2007, cuando ya estaba yéndose, que el club no podía pagarlo. Traerlo fue un riesgo financiero que asumió, por entonces, Pedro Pompilio.

Cuando llegue el momento, se verá si en el seno de la comisión prevalecen aquellos para quienes Riquelme es un símbolo y baluarte indispensable, como Ameal, o si tienen más peso quienes entienden que Boca no puede seguir sosteniéndolo y aceptan cederlo a Corinthians.

Mientras tanto, el desamor siempre latente entre Bianchi y Macri volvió a explotar por estas horas y la respuesta pública del manager a las consideraciones del jefe de Gobierno porteño promete tener efecto parecido al de aquel abandono de la conferencia de prensa, en 2001.