Volvo, una de las marcas más seguras del mundo, dio un paso más para llegar a la seguridad total; esa que busca para 2020.
Según voceros de la marca, el objetivo es que nadie pierda la vida o sufra heridas en cualquiera de los modelos que venda a partir de esa fecha.
La novedad es un detector de peatones, con un radar integrado en la parrilla del vehículo que es capaz de detectar y medir la distancia respecto a los peatones.
Además posee una cámara detrás en el espejo retrovisor central que se encarga de reconocerlos por su forma y movimiento.
De esta manera, si el vehículo se acerca a un peatón, en el parabrisas se proyectan unas señales luminosas para alertar al conductor del posible peligro.
Si no hay respuesta por parte de éste, y el peatón permanece en la trayectoria del vehículo mientras el auto se le aproxima, la unidad de control manda una orden a los frenos para que el vehículo se detenga por completo.
Un dato clave es que el sistema evita el atropello cuando el vehículo circula a un máximo de 25 km/h, mientras que es capaz de reducir hasta en un 75% la violencia de la colisión cuando se circula en ciudad por encima de esta velocidad.
Pero todavía se deben ajustar algunos parámetros, ya que aún no reconoce a ciclistas, personas con sillas de ruedas ni a niños que midan menos de 80 centímetros de alto. Además, su eficacia empeora a la noche o en situaciones climatológicas adversas, ya que el funcionamiento de la cámara es similar al del ojo humano.
Este dispositivo es una evolución del City Safety (que evita choques con el auto de adelante) y se estrenará en la próxima generación del S60, en 2010.