, llamados
, comenzaron a prestar servicio en las principales ciudades del país.
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"
", dice Sarita, antes de subir a su tren, "ahora sólo tendré que soportar el acoso en la oficina, así que es un alivio". Puede parecer una broma, pero las cifras lo desmienten:
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Este tipo de delitos, que se han incrementado en más de un 30% en los últimos tiempos, aparecen descriptos rutinariamente en la prensa en forma de notas breves y sólo los casos más morbosos o llamativos saltan a los titulares. Por ejemplo,
En muchos cines indios todavía hay filas para asientos de hombres y de mujeres, una distinción que comienza en la misma cola para comprar las entradas.
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En un país donde el cargo estatal más importante lo ocupa la presidenta Pratibha Patel, donde Sonia Gandhi lleva las riendas del partido del Gobierno y donde mujeres como Mayawati o la propia ministra de Ferrocarriles, Mamata Banerjee, ocupan cargos de relevancia, el machismo sigue siendo una actitud ampliamente extendida en todos los ámbitos, desde la calle hasta el lugar de trabajo.
Como el caso del jefe de la policía de Delhi, que opina que a veces,
Según los propios informes policiales, en el 90% de los casos, la víctima de una violación conoce a su agresor, que resulta ser un vecino o un amigo de la familia. Pero ni siquiera el hecho de saber quién es el culpable garantiza su castigo; en muchas ocasiones, si el violador acepta casarse con la víctima, la familia de ésta retira la denuncia.
Y mientras, cada mañana arranca del andén número seis de la congestionada estación de Old Delhi un tren renqueante, aunque algo más limpio y silencioso que los demás. Sus ocupantes disfrutan del privilegio de poder viajar en paz, consignó el diario
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