Volver a Darwin para honrar a los "soldados conocidos por Dios"

Esa inscripción caracteriza la mayoría de las tumbas del cementerio en Malvinas. Ante Infobae.com, los familiares de los caídos aseguran es un "lugar santo" para reencontrarse con los héroes

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 Gentileza arquitecta Mónica
Gentileza arquitecta Mónica Cordero de Berraz 162
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Esa inscripción caracteriza la mayoría de las tumbas del cementerio en Malvinas. Ante Infobae.com, los familiares de los caídos aseguran es un "lugar santo" para reencontrarse con los héroes

"Esto es tierra santa", proclamó el Padre Juan Carlos cuando llegó al cementerio de Darwin al acompañar a los familiares de los soldados argentinos caídos, en uno de los viajes que se realizaron en 2005. "Sáquense el calzado porque están sobre tierra santa", invitó al resto de la comitiva, parado entre las cruces blancas y el potente cielo azul del Atlántico Sur.

Con esa breve anécdota, Salvador Vargas, padre de Alejandro -uno de los prematuros héroes fallecidos en la guerra-, trató de describir cuál es la sensación de quienes visitan los sepulcros donde yacen los restos de 237 de los soldados muertos durante la guerra entre la Argentina e Inglaterra por la soberanía de las Islas Malvinas.

"Es tremendo lo que pasa", confiesa ante Infobae.com con su mirada profunda, y su voz paciente y conocedora de dolor. "Pareciera que el buen Dios quisiera que ellos se quedaran allá", agregó.

En el cementerio de Darwin todavía hoy, a más de 27 años de su creación, hay cuerpos sin reconocer en tumbas, muchas veces compartidas, con la inscripción: "Soldado argentino sólo conocido por Dios". La frase se repite en 122 placas.

Pero en los próximos días todo comenzará a cambiar cuando se inaugure en el lugar el monumento a los caídos en el que figuran los nombres de los 649 uniformados que dejaron su vida por la Argentina.

"El alma de mi hermano y el cuerpo descansan en las profundidades del mar del Atlántico Sur, pero sentimentalmente cuando llegue a la inauguración del monumento mi referencia espiritual va a ser una tumba sin nombre. Ahí voy a descargar mi emoción y sé que a través de esa situación me voy a reencontrar con mi hermano y con Dios", sostuvo Jorge Raúl Medina, cuyo hermano -Manuel Alberto- murió junto con 323 marinos en el naufragio del buque General Belgrano, atacado por el submarino HMS Conqueror del Ejército inglés.

Aunque desde 1983 los familiares de los caídos impulsan gestiones para remodelar y levantar un monumento en Darwin, el proyecto recién encontró aval el 14 de julio de 1999, cuando ambos gobiernos firmaron una declaración bajo la fórmula del "paraguas de la soberanía".

"El monumento tiene un significado, que es el reconocimiento al valor, al heroísmo, al coraje y al sacrificio con el que las tropas argentinas combatieron a los británicos. Pero también lleva un sentimiento de agradecimiento por parte del pueblo argentino para sus héroes", enfatizó Medina.

El predio se construyó finalmente en 2004 tras una donación del empresario Eduardo Eurnekian, con una inversión de más de 800 mil dólares. La obra fue supervisada por la Comisión Nacional de Familiares, que viajó especialmente a la isla.