Decapitó a su mamá, paseó con su cabeza e irá 20 años a un psiquiátrico

El español de 35 años que apuñaló y paseó con la cabeza de su madre por las calles quedará absuelto luego de que se acordara que en el momento del asesinato padecía un brote psicótico

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El joven de 35 años, quien el pasado 14 de abril de 2008 mató a su madre de varias puñaladas, decapitándola y paseando con la cabeza en la mano por las calles de Santomera, Murcia, pasará un máximo de 20 años en un psiquiátrico penitenciario, tras quedar absuelto debido a que en el momento de los hechos estaba en pleno brote psicótico.

Fiscal y abogado defensor acordaron hoy, en juicio de conformidad, que Ángel C.M es presunto autor del asesinato de su madre, con el agravante de parentesco, pero con la eximente completa de enajenación mental.

Por ello, en lugar de pedir su condena, optaron por solicitar la absolución y la aplicación, como medida de seguridad, de su internamiento en un centro psiquiátrico penitenciario durante un máximo de 20 años.

A la vista del acuerdo entre Ministerio Fiscal y Defensa, el responsable de la sección segunda de la Audiencia Provincial de Murcia, Abdón Díaz, declaró el juicio visto para sentencia y anunció que la misma la tendría mañana mismo, a fin de no interrumpir el tratamiento del joven, actualmente ingresado en la sección psiquiátrica del centro penitenciario de Fontcalent (Alicante).

Pese a la adhesión al escrito de acusación del fiscal, el abogado defensor, Manuel Lucas Amorós, insistió en sus conclusiones en que "este luctuoso suceso pudo evitarse, simplemente habiéndose adoptado las oportunas medidas preventivas".

"Mi defendido no ha tenido el tratamiento adecuado y queremos que desde ahora sí lo tenga", apostilló.

Después, valiéndose del mismo cuchillo, decapitó el cadáver de su madre, abandonó el lugar y se dirigió con la cabeza hasta las proximidades del Ayuntamiento de Santomera, donde fue detenido por agentes de la Policía local, que instantes antes habían sido alertados por un viandante que tropezó con el acusado y a quien éste, señalando la cabeza que en ese momento había dejado en el suelo de la acera, le decía 'mírala, mírala'.