Un curioso obituario en memoria de Seineldín

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La cita corresponde a un aviso publicado el fin de semana en un matutino porteño, a horas del entierro del ex general carapintada Mohamed Alí Seineldín. Pero a la curiosidad del texto se suma la firma de quien dedica el mensaje:

.

Para quienes no están familiarizados con el mundo judicial, vale aclarar que

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. Pero es todavía más interesante conocer quién es el personaje en el que se inspira el juez para redactar el obituario a Seineldín.

fue un político fascista español, nacido en Madrid en 1903, fundador de la Falange, atraído por los modelos de Mussolini y Hitler, a quienes admiraba y visitó en sus respectivos países. Fue precisamente en la inauguración de su fuerza que pronunció la frase elegida por el juez Vocos Conesa.

Su movimiento nació como consecuencia de la desconfianza que sentía por los métodos democráticos y con la finalidad de imponer un nuevo Estado totalitario y corporativo. En el discurso de fundación de la Falange, en octubre de 1933, legitimó la violencia al preconizar "

", que él mismo practicaba ya que solía terminar las discusiones políticas con golpes de puño.

Si bien el magistrado argentino eligió una frase, son muchos más los enunciados que quedaron grabados en la historia de este personaje fascista. Algunas de ellas son:

"Evidentemente, para adueñarse de la voluntad de las masas hay que poner en circulación ideas muy toscas y asequibles; porque las ideas difíciles no llegan a la muchedumbre".

"Soy como el discípulo que va a ver al maestro", dijo cuando viajó a Italia a entrevistase con Mussolini.

"La última partida es siempre la partida de las armas. A última hora siempre ha sido un pelotón de soldados el que ha salvado la civilización".

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