Triunfo opositor inaugura una nueva era política en Japón

El opositor Partido Democrático de Yukio Hatoyama venció cómodamente y desbancó al Partido Democrático Liberal, del primer ministro Taro Aso

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El opositor Partido Democrático de Japón (PDJ) de Yukio Hatoyama venció cómodamente en las elecciones legislativas celebradas este domingo en Japón y desbancó al Partido Democrático Liberal (PDL), del primer ministro Taro Aso, dando inicio a una nueva era política en la segunda economía del mundo.


Hatoyama, de 62 años, se convertirá de este modo en el nuevo jefe del gobierno japonés, tras más de medio siglo de hegemonía casi ininterrumpida del PDL.


"Creo que los resultados electorales reflejan el enfado de los votantes sobre la coalición gobernante", dijo tras conocer los resultados Hatoyama, quien probablemente será elegido para encabezar el gobierno en la semana del 14 de septiembre.


 

El líder opositor calificó esta victoria, largamente pronosticada por todas las encuestas, como "la victoria del pueblo".



El primer ministro de Japón, Taro Aso, en tanto admitió el triunfo opositor, calificó en conferencia de presa los resultados como "muy graves" y reconoció que los mismos evidencian "un descontento profundo hacia nuestro partido".



La cadena de noticias

CNN

informó que Aso presentará su renuncia al PDL "la mayor brevedad posible", mientras otros líderes de la misma organización política informaron que presentarán también sus dimisiones, pese a que los resultados oficiales no serían divulgados hasta mañana (lunes) en la mañana.



La histórica victoria opositora reconfigurará una nuevo Parlamento legislatura en el que el PJD de Hatoyama tendrá 308 de los 480 escaños, frente a los 112 que esta fuerza tenía en el anterior periodo, mientras el PDL de Aso obtendrá 119 asientos, casi un tercio de los 303 que tenía en la anterior legislatura.



Los comicios, por otra parte tuvieron una participación récord del 70% de los 110 millones de votantes, informó la agencia de noticias

DPA

.


Los resultados y la alta participación en los comicios son


considerados como una muestra de la frustración de los votantes


ante la economía japonesa, que se encuentra sumida en una de sus


peores crisis desde la Segunda Guerra Mundial.


También son reflejo de la pérdida de la confianza en la


capacidad del PDL para enfrentar problemas de modo eficiente otros


temas como el aumento de la deuda nacional y el problema del


envejecimiento de la población.


Previo a las elecciones, Hatoyama, prometió rediseñar el mapa


estratégico y las relaciones exteriores del país, lo que supone


entre otros temas implementar una relación más igualitaria con


Washington.


"No es deseable una seguridad nacional que mantenga a Japón


subordinado a los Estados Unidos", dijo el líder opositor en


febrero pasado, en referencia aun eventual cambio de la


Constitución pacifista redactada durante la ocupación


estadounidense en 1946, declaraciones que alumbran el nuevo estilo


de su futuro mandato.


En 2005, el propio Hatoyama presentó un proyecto de reforma


constitucional que permitía a Japón, que sólo cuenta con "Fuerzas


de Defensa" dotarse de su propio ejército, defender su seguridad y


ampliar su presencia militar en misiones de paz.


Hatoyama también prometió acabar con la era de "una política


irresponsable de burócratas" del PDL y aseguró además que ayudará


a los más afectados por la crisis: familias con niños,


pensionistas, desempleados y agricultores.


Durante su campaña anunció un aumento en la ayuda estatal por


hijo y el fin de las tasas para las escuelas superiores y las


autopistas, así como dar un sueldo mínimo a los agricultores o la


pensión mínima.


El PDL, de Aso, fundado en 1955, condujo a Japón tras la


derrota en la Segunda Guerra Mundial hacia el bienestar y la


estabilidad, pero paralelamente implantó una economía clientelar y


de amiguismo que sufrió diversos escándalos. Sólo en 1993 debió


ceder el timón durante 10 meses a una coalición que no encabezaba.


Tras décadas al frente del gobierno, el PDL aparecía ahora


como una formación agotada y sin capacidad para resolver los


enormes problemas del país.