El capitán del rugby argentino dijo adiós

En el CASI, su segunda casa, Agustín Pichot fue homenajeado por todos sus amigos, en su retiro del deporte. El medio scrum salió a la cancha acompañado por sus hijos y la fiesta fue completa

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En el CASI, su segunda casa, Agustín Pichot fue homenajeado por todos sus amigos, en su retiro del deporte. El medio scrum salió a la cancha acompañado por sus hijos y la fiesta fue completa
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Con un partido disputado entreamigos en las instalaciones del CASI, el club de sus inicios, Agustín Pichot le puso punto final a su campaña como rugbier, más allá de que exista la posibilidad de que juegue algún partido oficial para el elenco sanisidrense en la fase decisiva del torneo de la URBA.

Pichot, uno de los símbolos de Los Pumas en la última década, decidió dejar la actividad competitiva a poco menos de dos meses de cumplir 35 años, aunque ya había anunciado, a fines de 2007, que dejaba Los Pumas, seleccionado cuya camiseta defendió desde 1995 hasta ese año en el que el elenco albiceleste obtuvo la mejor ubicación de su historia al finalizar tercero en el Mundial de Francia.

Perteneciente a una familia muy ligada al rugby, Agustín, cuyos hermanos Enrique y Joaquín también actuaron en la división superior del CASI, debutó en su club en 1994, cuando la "Academia" atravesaba un momento crítico tras haber descendido a segunda división.

De la mano de "Ficha", el equipo sanisidrense recuperó la categoría esa temporada y un año más tarde se coronó campeón Nacional de Clubes al vencer a La Plara Rugby en una memorable final. En ese equipo Pichot conformó una notable dupla de medio con Patricio Fuselli.

En 1995 hizo su debut en Los Pumas en una gira que el representativo nacional realizó por Australia y luego fue convocado para disputar el Mundial de Sudáfrica. Pero en ese certamen ecuménico, el número 9 no jugó ni un partido.

En 1997, tras un 96 bastante aciago en el que sufrió una importante lesión, se hizo profesional y pasó al Richmond de la Premiership inglesa. Ese mismo año se consolidó como el medio scrum titular de Los Pumas, ganándole el duelo a Nicolás Fernández Miranda, y se mantuvo en ese lugar hasta su despedida, salvo casos aislados.

Jugó otros tres mundiales, pero esta vez con otro protagonismo. En 1999, en Europa, guió al equipo a cuartos de final por primera vez en la historia de los certámenes ecuménicos. Luego llegó la frustración de Australia 2003 y cuatro más tarde la histórica labor en Francia.

En total jugó 72 test matches convirtiéndose en uno de los jugadores con más encuentros con la camiseta celeste y blanca con el yaguareté en el pecho.

Líder natural, dentro y fuera del campo, Pichot se convirtió en un ícono del conjunto albiceleste. Desde antes lo ocurrido en Australia vino pidiendo que Los Pumas sean incorporados a un torneo internacional de primer nivel (Tri Nations, Seis Naciones) y lo sigue haciendo aún ahora que está fuera de la cancha.

Crítico de la directiva de la URBA, también pidió una mayor apertura para el rugby local y que los directivos se aggiornen a los tiempos modernos.

Escurridizo y talentoso, fue uno de los mejores medios acrums de la historia del rugby argentino y mundial. Jugó, además de en el CASI y Richmond, en Bristol, de Inglaterra, Stade Francais y Racing de París.

Ayer tuvo su justo homenaje, con la presencia de notables como sus compañeros en Los Pumas Juan Martín Hernández, Mario Ledesma, Mauricio Reggiardo, Pablo Camerlincx y Diego Albanese, entre otros; héroes de mil batallas como Serafín Dengra y Eliseo Branca, y otros menos conocidos como algunos de sus compañeros de la camada 74 del CASI.

El árbitro del partido fue Horacio Pichot, tío de Agustín.

Y la despedida fue de la mejor manera: con amigos, en su club y jugando al rugby. Más no podía pedir.