No es positivo el balance de Diego Maradona como DT de la selección argentina, a pesar de todos los atenuantes que se quieran mencionar: comenzando por el escaso tiempo con el que cuenta para estar junto a los jugadores, hasta llegar a una insinuación de desconcierto en su función.
La llegada del "genio supremo" al banco que dejó Alfio Basile fue para complacer el pedido popular: no había en ese momento de incertidumbre otra persona que llenase las expectativas de la gente, tanto como Maradona, pero es justo mencionar que Diego nunca contó con un "visto bueno" en la materia de entrenador.
En los seis partidos que lleva al frente del equipo (tres amistosos y tres por eliminatorias), utilizó cuatro esquemas tácticos, y aunque al que más apeló fue al clásico 4-4-2, también intentó jugar con tres en el fondo, a veces tres en el medio y un generador de juego, como probar con dos y hasta tres delanteros.
Si de resultados se trata, el haber es ampliamente favorable al DT, porque en seis encuentros ganó cinco y sólo perdió uno, pero desde lo táctico y estratégico, el equipo no convence, y eso es materia de análisis para todos.
En la cantidad de partidos mencionados, Maradona utilizó tres arqueros, nueve defensores, diez volantes y siete delanteros, condición en que se le hizo imposible repetir alguna vez los once titulares, a pesar de que apenas resta un año para el inicio del Mundial de Sudáfrica 2010.
Lo que preocupa, claro está, no es que los hinchas no puedan decir de memoria el equipo inicial que quiere el técnico sino que, por lo visto hasta el momento, es el propio Diego Armando Maradona el que no lo encuentra, a pesar de la diversidad de nombres de alta, media y baja calidad sobre la que puede echar mano.
La sensación que queda es que Diego llama a los jugadores que tienen que estar -nombres más, nombres menos, están los mejores-, pero no hay en el cuerpo técnico una idea clara de las tácticas, disposiciones o líneas de juego para comenzar a identificarse.
No hay, en la selección argentina, un modelo sobre el cual apoyarse para luego pulir las deficiencias. Es un problema que los jugadores que en sus equipos son figuras defrauden con la camiseta nacional, salvo contadas excepciones, y eso, claro, es función/error del entrenador.
Un año tendrá el "Diez" para encontrar el equipo que vaya a Sudáfrica a levantar la Copa del Mundo. Está claro que de ese objetivo hoy se está lejos, no por una cuestión de tiempo, sino porque quienes comandan el equipo aún no saben lo que quieren.