Según un estudio de la Universidad de Gotemburgo en Suecia que se publica en la revista BioMed Central Geriatrics, las píldoras para dormir multiplican por cuatro el riesgo de suicidio en los mayores.
Los investigadores muestran que, incluso después de tener en cuenta la presencia de trastornos psiquiátricos, los sedantes e hipnóticos se asocian con un mayor riesgo de suicidio.
Los investigadores, dirigidos por Anders Carlsten y Margda Waern, realizaron un estudio para determinar si los tipos específicos de fármacos psicoactivos se asociaban con el riesgo de suicidio en las etapas avanzadas de la vida.
Según explica Carlsten, "el tratamiento sedativo se asoció con un aumento de al menos catorce veces el riesgo de suicidio en los análisis en bruto y siguió siendo un factor de riesgo independiente del suicidio incluso después de tener en cuenta la presencia de trastornos mentales.
Los investigadores plantean que los fármacos podrían aumentar el riesgo de suicidio al desencadenar conductas impulsivas o agresivas o proporcionar los medios para que las personas tomen una sobredosis.
El investigador apunta que dadas las altas tasas de prescripción de estos medicamentos, se debería realizar siempre una evaluación del riesgo de suicidio antes de recetar un sedante o hipnótico a una persona mayor.