La moda de colocarse aritos en diferentes partes del cuerpo, los llamados piercings, surgió hace unos años en la Argentina, finalizando la década de los 90. Sin embargo, la tendencia no compromete sólo la estética, sino también la salud.
Según indicó la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), colocarse aros trae en el 33% de los casos alguna enfermedad. Por ejemplo, los piercings en el ombligo son de los que más se infectan por el roce con la piel y los pliegues.
Julio Busaniche, especialista del Hospital Italiano y autor de varios trabajos sobre el tema, señaló que además puede haber traumatismos en la lengua, las cejas, los labios y los genitales no sólo por el roce, sino también porque se enganchan con la ropa. A su vez, apuntó que no puede eludirse hablar de casos que llevan a cirugías, deformaciones, fractura de dientes, problemas en la cicatrización y a que uno sufra el tétanos.
Por su parte, Patricia Goddard, secretaria del comité de adolescencia de la SAP, dijo que "si bien las perforaciones en el cuerpo se realizan desde hace muchos siglos, ahora son más frecuentes entre los adolescentes. Como médicos, no acordamos con la prohibición, pero nos preocupa. Es necesario que se sepa que pueden tienen riesgos".
A la hora de explicar porqué se dan estos inconvenientes, los especialistas señalan como culpables a la falta de higiene de la zona a perforar, de los instrumentos o de las agujas utilizadas y a la falta de capacitación de los profesionales.
Sin permiso de los padres
Muchos jóvenes, aseguran los profesionales de la salud, suelen colocarse los aros sin el permiso de los padres. Sin embargo, este acto de rebeldía o desobediencia lleva a que muchas veces oculten los síntomas de una infección. "Cuando consultan es muy tarde, y las secuelas son mayores", alertó José María Verduzco, encargado del servicio de dermatología del Hospital "Allende".
Ante esto, los especialistas de la SAP consideran que debería haber una ley para todo el país que regule la actividad. Así, quienes son responsables de llevar delante la tarea deberían mostrar libreta sanitaria, exigir a los clientes la vacuna contra la hepatitis B, poseer certificados de cursos de capacitación, usar materiales descartables o esterilizados, registrar la firma de consentimiento de los que se coloquen piercings y, en el caso de los menores de edad, exigir que vayan acompañados por los padres, publicó el diario Clarín.