Un cardiólogo de los Estados Unidos quiere estudiar el ADN de Abraham Lincoln

Asegura que, por la fisonomía que tenía, sufría del síndrome de Marfan, una rara enfermedad cardíaca que afecta a una persona entre un millón

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Un cardiólogo norteamericano pidió al museo de Filadelfia que le permita hacer un examen de ADN a los rastros de sangre dejados en su lecho de muerte por el ex presidente Abraham Lincoln (1809-1865), pues cree que sufría una rara enfermedad cardíaca de origen genético.
 
El museo posee la funda del almohadón sobre el cual Lincoln murió, pero se negó por ahora a dársela al cardiólogo John Sotos para el examen. Autoridades del museo pidieron a Sotos mayor seguridad y le advirtieron que sólo permitirán la extracción si la operación es hecha bajo la supervisión del Museo para la Salud y la Medicina.
 
Lincoln era alto, de extremidades largas, cabeza delgada, labios carnosos y músculos con poca tonicidad, rastros físicos que, según Sotos, apuntan al MEN2B, más conocida como síndrome de Marfan, una rara enfermedad cardíaca que afecta a una persona entre un millón.
 
Se trata de un trastorno genético que afecta el tejido conectivo -que mantiene unidos otros tejidos-, presente en todo el cuerpo, por lo que puede afectar muchos sistemas corporales como corazón, vasos sanguíneos, huesos, ojos, pulmones y piel, aunque no afecta la inteligencia.
 
El síndrome lleva el nombre del médico Antoine Marfan, quien en 1896 describió a una niña de cinco años de edad que tenía los dedos y las extremidades inusualmente largos y delgados, además de otras anomalías en el esqueleto.
 
El único dato que contrasta con la hipótesis de Sotos es la longevidad de Lincoln, quien asumió en 1861 la presidencia de los Estados Unidos y murió asesinado a los 56 años, una edad que los enfermos de MEN2B difícilmente alcanzan.