Lo procesan por no clausurar un boliche con 900 personas adentro y capacidad para sólo 290

Un ex inspector porteño dijo que "desconocía cómo llevar adelante una inspección y cuándo debía o no" cerrar un local. Ocurrió siete meses después de la tragedia de Cromañón

La medida, dispuesta por la Sala Quinta, recayó sobre el ex inspector municipal Leopoldo Eduardo Ibarra, quien quedó al borde del juicio oral por el delito de "incumplimiento de los deberes de funcionario público".

"En su condición de inspector del gobierno de la ciudad de Buenos Aires, incumplió los deberes funcionales a su cargo, al omitir clausurar el local denominado Moliere, que superaba holgadamente la cantidad de personas permitidas (900), cuando dicho lugar estaba habilitado para 290", sostiene el fallo.

Los camaristas Rodolfo Pociello Argerich, María Laura Garrigós de Rébori y Mirta López González rechazaron los recursos de la defensa de Ibarra, que argumentó que su defendido "desconocía cómo llevar adelante una inspección y cuándo debía o no proceder a la clausura de un local". Además, argumenta que la clausura no se materializó por expresas directivas impartidas -vía handy- de sus superiores.

"No existe razón para que haya considerado que 900 personas no excedían la capacidad" del local, sostuvieron los jueces.

Además, recordaron que en oportunidades anteriores "se labró acta por haber superado el local Moliere la capacidad permitida, por lo que llama la atención que, a continuación de ello, el imputado dejara asentado que el local no violaba la capacidad permitida, porque tenía aproximadamente 900 personas".

La inspección en cuestión tuvo lugar el 17 de julio de 2005, es decir unos siete meses después de la tragedia de Cromañón.

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