Dos días perdido en el desierto y sobrevivió tomando su orina

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Un hombre de 52 años logró salvarse de morir deshidratado en el desierto cuyano al ingerir su propia orina, luego de caminar sin rumbo durante dos días en busca de ayuda para su familia, que había quedado enterrada con la camioneta en la que habían emprendido el Viernes Santo un viaje para honrar a la Virgen de Santa Bárbara de Mogna.

A pesar de este milagro de Semana Santa, la familia aún se encuentra preocupada ya que, según indicaron, un sobrino del protagonista fue a tratar de encontrarlo cuando estaba desaparecido y todavía no regresó.

La historia de Juan Morales comenzó hace unas semanas cuando logró comprar una Ford Ranger 0 kilómetro y decidió poner fecha para el Viernes Santo para ir a agradecerle a la Virgen por la adquisición y de paso probar el andar del vehículo en una geografía complicada. Así fue como Morales partió con su esposa Mabel Figueroa, de 50 años, y su nena de 8, con quienes llegó a Mogna y visitó a la Virgen.

Según consignó el Diario de Cuyo, las complicaciones se presentaron mientras regresaban cuando en el camino viejo que une Mogna con la albardonera localidad de La Laja, la camioneta se quedó enterrada. Morales resolvió comenzar a caminar para pedir ayuda sólo con un sifón de soda encima. A poco de andar, se perdió en el campo, recorrió unos 14 kilómetros a la deriva y así anduvo 42 horas. Durmió en en improvisados colchones de jarilla construidos para enfrentar las gélidas temperaturas nocturnas y cuando el sifón se vació debió beber su propia orina para no deshidratarse durante el agobiante calor del día en esa desértica zona sin árboles.

"Salí a buscar ayuda por la misma huella pero me salí, me perdí. Anduve por los cerros y muchos lugares... esto me salvó", alcanzó a decir Morales, entre lágrimas, mientras mostraba orgulloso el sifón de soda con su orina y algunas ramas de jarilla que le había puesto para "amortiguar" el sabor.

Mientras que Morales había ido a buscar ayuda, su esposa y su hija permanecieron hasta las 7 del sábado en la camioneta, pero al ver que no había novedades caminaron unos 11 kilómetros hasta Alto Mogna, donde pudieron volver a Albardón gracias a un conductor que las acercó.

Al llegar a su pueblo, la mujer del desaparecido dio aviso a familiares, amigos y a la Policía, y entonces medio centenar de personas salieron en motos, caballos y camionetas a buscarlo.

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