Marie Moore, quien pensó que era el "anticristo", llevó a su hijo de 20 años, Mitchel, a una escuela de tiro en Casselberry, Florida y lo asesinó.
"Lo siento, tuve que mandar a mi hijo al cielo y yo irme al infierno", escribió en su nota suicida.
Ella dijo que escuchó la voz de Dios diciéndole: "Tienes un arma, puedes hacerlo."
Marie dejó varias cintas de audio explicando lo que iba a hacer, publica el portal Orlando Sentinel.
La Policía reveló que la mujer tenía un historial de problemas mentales, y pasó mucho tiempo en hospitales psiquiátricos, a causa de sus alucinaciones.
El terrible asesinato fue capturado por las cámaras de video del local donde se encontraban.
Mitchell Moore murió al instante y su madre falleció en el Florida Hospital Altamonte.
En las grabaciones que le dejó a su familia, Moore se disculpó por lo que había hecho, pero dice que Dios le ordenó hacerlo. Ella debía morir para salvar a su novio, a su hijo y al mundo de la violencia, y a su madre, a su padre y a su hermano del infierno.
"Tengo que morir e ir al infierno para que tengamos mil años de paz en la Tierra", aseguró.
"No hay perdón para mí", añade después.
El oficial Shumway Jeffrey escribió en su informe: "Marie Moore caminó detrás de Mitchell Moore y apuntó con un revólver en la parte trasera de su cabeza y disparó un solo tiro".
Luego, "Marie Moore coloca la pistola en su boca y se dispara una sola vez".
El arma homicida fue una pistola que alquiló en el local de tiro.