Una historia sorprendente de amor lésbico

 

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El niño pez,

de Lucía Puenzo,

deslumbró

en el Bafici

. Infobae.com

presenció la proyección del film en el festival internacional de cine independiente realizado en Buenos Aires.


 

La película no sólo sorprende por su temática poco tradicional, sino también por un elenco que deja con la boca semiabierta al espectador, tanto por ser no conocido como por serlo demasiado (algo que a veces, erróneamente, lleva a la falta de expectativa).



Este film, inspirado en la novela homónima y despreocupada de la directora, relata y presenta la historia de

dos adolescentes de distinto orden social

que, inmiscuidas en un ambiente asfixiado por traiciones, desencantos y tragedias, intentarán fallidamente vivir su amor homosexual en libertad y tranquilidad.


 

Si bien así caracterizada la trama no parece irrumpir en la actualidad por novedosa, Lucía Puenzo, hija de cineasta Luis Puenzo, le regala la vuelta

de tuerca

necesaria para que la película logre hipnotizar al espectador, que quizá desde el comienzo espera se desenreden los hilos del porqué del título de esta película presentada en

Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI). 
 

El

tinte singular

que Puenzo le brinda a El niño pez proviene de la

mitología guaraní,

que aunque entendidos la consideran frondosa y exhaustiva como aquella griega, destacan que la

particularidad

de la primera es la

modestia

. Mientras Aquiles, amalgama entre belleza y valentía, el más rápido y fuerte de los guerreros que combaten en Troya, roza en varias oportunidades la inmortalidad y la perfección, los protagonistas de los mitos guaraníes

son ejemplares conocidos

,

casi cercanos al tacto

, cuyos poderes -si bien no dejan de sorprender, como sucede con este niño que entiende al agua como nuestro aire- no rompen las barreras de lo ordinario y

pueden encontrar vínculos con el mundo concreto de los seres humanos corrientes. 
 

Lucía Puenzo, en esta película, deja inmiscuirse en el mundo de las historias guaraníes por convicción y devoción personales. A esta directora-guionista la atrapan los orígenes de las cosas, y aunque no haya en este film un trabajo de investigación -por decirlo de algún modo- ?real? (ya que el mito protagonista es creado por ella), para llegar a su aparición sí debió entrometerse en la cultura de nuestro vecino Paraguay.

El mito es trabajado y abordado en su totalidad

. La historia presenta cómo un bebé (mejor no revelar de quién) cuya vida se esperaba no presente pormenores fuera de los esperables pasa a ser primero catalogado de monstruo por sus singularidades (que mucho no vale develar, ya que ése es terreno de la película) y luego, una vez fuera de esta vida, cambia la piel y se convierte en objeto de culto religioso y esperanza añorada para los eternos desilusionados. Puenzo invita a conocer el mito y hasta muestra las diferentes ofrendas que se le hacen.



El mito

es relatado insistentemente y a pedido por una de las integrantes de la pareja amorosa y protagonista, la de peor nivel social, y encarna al mismo tiempo

secretos dispares: la existencia de un niño acuático y este amor homosexual.

Las actrices

Inés Efrón

representa a

Lala

, la niña de familia burguesa. Si bien no es una artista popular a la manera que logran serlo muchas en la Argentina (algo que mucho no dice en realidad), podría ser el futuro. Con una

simpleza

destellante y una técnica natural por demás, esta joven debería ya instalarse en el mundo de la actuación.



Mariela Vitale

, hija del músico Lito Vitale y cantante ella misma (

Emme

), interpreta a

Ailín

, la paraguaya que inundará a

Lala

en el mito. Sin posibles apelaciones, Mariela encarna una

revelación

, ya que por conocida tiene la capacidad de sorprender al espectador, al éste (por error o decantación) pensar ya qué esperar de ella.