Las recetas se pasan de boca en boca, y nadie conoce su origen cierto. Hablan de gaseosas cola, aspirinas, pescado, bebidas energizantes y vivir de noche para dormir de día como estrategias infalibles para que las horas de estudio den sus frutos.
"Yo sólo estudio de noche, porque es más tranquilo. A las 21 preparo todo: pongo los apuntes en el escritorio, el mate y el termo, la Coca Cola, el paquete de cigarrillos, y me hago un acullico con las hojas de coca que me manda mi mamá desde Jujuy. Así aguanto toda la noche", relató Hugo Lamas, de 23 años, al sitio web La Gaceta.
Sin embargo, estas mezclas no dan a todos los mismos resultados, Ariel Zenteno, un salteño que estudia Agronomía en Tucumán, contó su experiencia. "Siempre tomaba bebidas energizantes para mantenerme despierto y atento. Una noche pasé de largo preparando un examen. Me tomé como seis botellas. Al otro día fui a rendir. Cuando volvía a mi casa me empecé a sentir mareado; me dieron palpitaciones y se me nubló la vista. Me asusté mucho. Le dije al taxista que me llevara a un sanatorio y, por suerte, me curaron. Nunca más volví a tomar eso", recordó.
Otra de las tácticas que comienza a marcar tendencia es el consumo de grandes cantidades de pescado. "Me dijeron que el fósforo ayuda a pensar mejor", aseguró Lucrecia Ortiz, una jujeña estudiante de Arquitectura.
Con respecto a esto último, el nutricionista Francisco D'Onofrio opinó que el consumo en exceso no mejora el rendimiento. "Tiene que haber una dieta balanceada para que el organismo reciba todos los nutrientes necesarios. De esa manera, el cerebro va a responder a las exigencias del estudio", señaló el especialista.