Mientras en el mundo se aplican con cada vez más frecuencia políticas de "empobrecer al vecino" (devaluaciones, suba de aranceles, imposición de cuotas), en la Argentina, la suba del costo laboral unitario (CLU) industrial, que no se ha detenido, puede hacer más difícil amortiguar esos mecanismos de transmisión de la crisis internacional.
Ésa es la primera reflexión que hacen los economistas del Ieral de Fundación Mediterránea en su último informe semanal de coyuntura, en el que estima que, si como se espera, este año no hay espacio para que mejore la productividad laboral de los empleados en la industria, un aumento de 5% del promedio de los salarios exigirá de una devaluación del peso a $4,05 por dólar, para evitar un aumento del costo del trabajo medido en esa divisa.
Al respecto, el estudio detectó que "durante 2008, de la mano del estancamiento en el crecimiento de la productividad y la continuada suba del salario en dólares, el costo laboral unitario en dólares (CLU) se incrementó 22% interanual".
De esta manera, el CLU alcanzó un valor sólo 11% inferior al registrado durante 1998, es decir virtualmente se licuó el efecto de la megadevaluación de 2002 para impulsar la competitividad cambiaria de la producción nacional.
Perspectivas para 2009
El Ieral espera una desaceleración de la producción superior al del empleo por lo que es probable que la productividad muestre tasas negativas. No obstante, los economistas mediterráneos sostienen que "el impacto de la crisis en las variables relevantes del mercado laboral es todavía difuso, aunque se espera que se observe una desaceleración de los aumentos salariales por la menor demanda laboral".
Un ejercicio de simulación para lo que resta del año, en el que el rendimiento de los trabajadores industriales no cambia respecto de los parámetros del último año y se ajustan los salarios entre 5 y 15%, el tipo de cambio que neutralizaría la suba del CLU sería entre $4,05 y $4,57, en dichos casos, respectivamente.
Otra alternativa a la depreciación del peso, no enunciada en el estudio, sería la baja del costo total de las empresas, vía la disminución del costo del dinero, la reducción de la presión tributaria y el recupero del dinamismo de la actividad económica, que permitan una baja genuina de la tasa de inflación.