Buscan abolir la pena de muerte para reducir costos en plena crisis económica

 

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El gobernador de Maryland, Martin O'Malley, considera eliminar el castigo debido a la fuerte crisis económica que atraviesa su estado. Asegura que la pena capital cuesta tres veces más que una condena por homicidio.

O'Malley es un demócrata y católico que había manifestado su rechazo a la pena de muerte desde hace tiempo, pero ahora ha encontrado un nuevo motivo para suprimir la medida: la crisis financiera.

De acuerdo al gobernador, "no podemos costear estos gastos cuando hay mejores maneras y más baratas para reducir el crimen".

El argumento esgrimido por O'Malley también ha sido planteado por juristas en los estados de Colorado, Kansas, Nebraska y New Hampshire. Asimismo, se esperan que la ley que prohíbe la pena capital sea próximamente aprobada tanto en Maryland, como Montana y New México. 

El argumento de reducir costos a través del sistema carcelario está comenzado a calar hondo en los Estados Unidos. En Virginia, por ejemplo, están evaluando reducir la pena a los delitos no violentos, y de esa manera, encarcelarlos por menos tiempo.

La crisis económica es tan fuerte que, inclusive, gobernadores que han defendido la pena de muerte, tales como Bill Richardson de New México, se encuentran reconsiderando la medida.

El mandatario estadual envío una ley al Congreso para abolir la pena de muerte, en principio por los crecientes errores en el sistema jurídico, pero señaló que la reducción de costos es ?una razón válida en tiempos de austeridad y presupuestos apretados?.

A diferencia de lo que mucha gente piensa, la pena de muerte requiere excesivos gastos al estado debido a que los juicios son prolongados, intervienen una gran cantidad de abogados y expertos, además de tener una gran cantidad de apelaciones.

Justamente, en 2008 un estudio realizado por un Instituto de Maryland, comprobó que en 156 casos de condenados a pena de muerte en los últimos 20 años, a través de apelaciones, 56 sentencias fueron revocadas.

De todos modos, este argumento también ha encontrado su oposición. Scott Shellenberger, fiscal general del condado de Baltimore, se preguntó: ?¿Cómo se puede poner un precio a los crímenes que no suceden gracias a la disuasión que tiene la pena de muerte en los criminales??, consignó el diario New York Times.