Dejar de comer para beber alcohol, el nuevo trastorno alimenticio

Por drunkorexia se conoce a la conducta adoptada cada vez por más adolescentes  que consiste en reducir el consumo de alimentos para compensar las calorías que aportan las bebidas alcohólicas

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Anorexia, ortorexia, vigorexia... la lista parece no tener fin si de "inventar" trastornos alimenticios para perder peso se trata. Ahora, lo que empieza a preocupar es la drunkorexia, un padecimiento cada vez más frecuente entre las mujeres jóvenes.

La Asociación Nacional de Desórdenes Alimentarios de Estados Unidos dio la voz de alarma: las jóvenes dejan de comer para poder beber.

Drunkorexia no es un término médico, es el nombre común que se le da al comportamiento que lleva a una persona a reducir el consumo de alimentos para compensar las calorías que aportan las bebidas alcohólicas que consume.

Al parecer, quienes la padecen son sobre todo mujeres que estudian carreras universitarias, dado que muchas están preocupadas por no subir de peso y saben que las bebidas alcohólicas son ricas en calorías por lo que prefieren no comer en lugar de dejar de beber.

Por el contrario con lo que ocurre en la mayoría de los casos de anorexia, donde la persona evita el alcohol pues está obsesionada con reducir al máximo las calorías que ingiere, en la drunkorexia la persona no está dispuesta a dejar de beber pero tampoco a aceptar que las calorías del alcohol la hagan ganar peso.

Así es que las jóvenes obsesionadas por controlar su peso o por adelgazar saben que una lata de cerveza de 330 mililitros aporta unas 110 calorías, que un vaso de vino trae 125 y que un combinado contiene 200.

Para los expertos, este nuevo desorden alimenticio surge de la suma de dos factores: la obsesión por estar delgada y la aceptación social hacia tomar alcohol.

El Renfrew Center, fundación que agrupa en los Estados Unidos a varios centros médicos especializados en el tratamiento integral de los trastornos de la conducta alimentaria, estima que en ese país, alrededor del 30% de las jóvenes de entre 18 y 24 años de edad que tienen pensado asistir a una reunión o fiesta donde consumirán alcohol decide no hacer las comidas o cenas para reducir el aporte de calorías.