Advierten sobre el mito de las acciones preferidas

En los '90 y durante buena del nuevo milenio, se experimentó un auge y explosión de ese tipo de papeles. Usualmente se comercializan por brokers y banqueros en forma "enlatada", bajo el lema de "inversión segura de renta fija"

EFE 162

Ello era así porque se las presentaba como instrumentos seguros de renta fija, de riesgo muy bajo (emitidos por entidades aparentemente muy solventes) por estar privilegiados sobre acciones comunes y tener una renta asegurada y con un único aparente karma de estar sujetas (en su precio de mercado) a las oscilaciones de las tasas de interés en dólares americanos.

Hoy, con la crisis financiera que azota a los mercados mundiales, los tenedores de estos instrumentos empiezan a descubrir ingratamente sus características no tan conocidas, como el riesgo implícito y su consecuente pérdida de valor real de mercado.

Los títulos conocidos como preferidas toman su nombre de su principal característica, el trato preferencial que acuerdan a sus tenedores en comparación con las acciones comunes u otros titulos subordinados, ya sea de capital o deuda.

Principales características
Técnicamente, estos títulos son generalmente emitidos en forma de acciones (aunque a veces toman la forma de un instrumento de deuda perpetuo o subordinado) pero comparten generalmente muchas de las particularidades de los títulos de deuda y el mercado los ha tratado tradicionalmente más como bonos que como acciones.

Específicamente, se tratan de títulos de renta fija que prometen el pago periódico de un cupón de dividendos preferidos o interés. Usualmente cotizan en montos par de 25, 50 o 100 dólares.

Al no ser acciones comunes, su renta está predeterminada por el precio de compra del papel o el valor de suscripción y por el cupón prometido, dependiendo mayormente el rendimiento de sus tendencias (yield) a las fluctuaciones de tasas de interés y no tanto de las ganancias de la empresa emisora, a la situaciones crediticia, ni a temas de mercado.

Así, el rendimiento y precio de las preferidas solía ser inversamente proporcional a su tasa de interés prometida y la tasa de mercado. Sin embargo, esta relación ha sido modifica a partir de la crisis económico-financiera actual sus precios de mercado y rendimiento fluctúan alocadamente por otras razones distintas a las subas y bajas de las tasas de interés de referencia en dólares americanos.

No tan seguras como prometían
Las acciones preferidas pueden ser acumulativas o no acumulativas, significando esto último que si son acumulativas y la emisora decide no distribuir dividendos en un periodo determinado, estos dividendos se acumularán y deberán ser pagados a sus tenedores en la próxima oportunidad que la emisora pueda y decida pagarlos y antes que cualquier otro dividendo ordinario. En caso de ser no acumulativos, este dividendo no pagado por decisión del emisor se pierde, lisa y llanamente.

Por ello, el inversor debe estar muy atento, y analizar si sus acciones preferidas son o no acumulativas. Por ejemplo, algunas "TRuPS" o Trust Preferreds pueden no acumular dividendos, quedando el inversor en su renta a la merced de lo que decida el Directorio de la empresa en cuanto al pago o no de dichos dividendos.

En el caso de las Preferidas acumulativas, normalmente existe un plazo perentorio durante el cual se pueden acumular los dividendos no pagados, vencido el cual el emisor debe pagarlos en su totalidad.

Otro aspecto importante a observar es su término. La mayoría son perpetuas por lo que no tienen una fecha de exigibilidad o a un periodo mínimo de 30 años. Sin embargo, algunas pueden ser redimidas después de una fecha determinada -en algunos pocos casos por el tenedor ("put") pero en la mayoria de los mismos por decision del emisor ("call")- si tales cuestiones están previstas en el prospecto.

Así, como en el caso de muchos títulos de deuda, el emisor puede decidir redimir aquellas acciones preferidas que paguen intereses más altos que la tasa ofrecida a dicho inversor para financiarse en el mercado en un momento dado.

En cuanto a la garantía que otorgan a sus tenedores tienen privilegio sobre las acciones comunes y algunos títulos de deuda o capital subordinados, pero son de rango inferior a los bonos de deuda senior. Esto es conocido como seniority. Este esquema de privilegios toma importancia al momento de distribuir rentas en momento de escacez o iliquidez y frente a la liquidación del emisor en caso de quiebra.

Asimismo, algunas preferidas pueden ser convertibles en acciones comunes, pueden prever, bajo ciertas condiciones, la obtención de dividendos adicionales por sobre el monto establecido, y hasta pueden contener una opción de "put" en donde el tenedor puede exigir la redención del título al emisor, entre otras posibilidades.

Adaptación a una coyuntura compleja
Usualmente las preferidas sólo sufrían variaciones de acuerdo a la suba o baja de la tasa de referencia en dólares estadounidenses de la FED. Asimismo, los últimos acontecimientos, especialmente lo ocurrido en relación a Freddie Mac, Fannie Mae, y Lehman Brothers, por mencionar algunos entre otros, nos demuestran la necesidad de analizar la calidad crediticia del emisor al momento de embarcarnos en una compra de preferidas.

La clave está en que el emisor debe y tiene que tener toda la información previa y completa acerca de los terminos y condiciones de los titulos Preferidos a comprar y del emisor (y de sus riesgos) indefectiblemente al momento de adquirir un producto de estas características y debe asesorarse para entender acabadamente que esta comprando y que riesgos esta tomando por esta renta fija y segura (o ya no tan fija ni segura) prometida.

Los acontecimientos de los últimos meses han demostrado y puesto en lamentable evidencia que brokers, dealers y banqueros no pueden seguir vendiendo a sus clientes títulos preferidos como si fueran productos de la canasta familiar de un supermercado y que, paralelamente, los inversores tienen que asesorarse mas -tanto legal como financieramente- y con mayor detalle acerca de que están comprando y no pueden seguir embarcándose en ilusiones de inversión o renta fijas seguras o sin riesgo, porque esta crisis ha demostrado que todo producto financiero conlleva su riesgo, más allá de sus términos y condiciones, calidad crediticia del emisor, calificación crediticia de agencias de crédito y de su estructuración legal y financiera.

* PECRB Abogados y MBD & Asociados, respectivamente

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