El estudio fue realizado por el Imperial College de Londres, y publicado por la revista especializada Environmental Health Perspectives.
Los autores de la investigación aseguran que las mujeres que están expuestas a los ftalatos, unos compuestos químicos que se emplean para ablandar el plástico y que están presentes en el fijador o gel, podrían corren mayor riesgo de tener hijos con hipospadias, una anomalía congénita que evita que el pene se desarrolle correctamente.
Los niños que padecen esta malformación suelen presentar el meato urinario en algún lugar de la parte inferior del glande, en el tronco o en la zona de unión entre el escroto y el pene.
Los investigadores aclaran que el peligro no está en el uso doméstico del fijador, sino en el caso de las mujeres embarazadas que están expuestas a mayores dosis por razones de trabajo, como en el caso de las peluqueras o trabajadoras de centros de belleza.
El estudio examinó el caso de 471 mujeres que habían tenido hijos con hipospadias y de un número similar de mujeres con bebés sin malformaciones, y llegó a la conclusión de que la exposición al fijador en las mujeres del primer grupo había doblado la del segundo.
No obstante, el profesor Paul Elliot, del Imperial College de Londres, quiso evitar el alarmismo y manifestó que no está demostrado al cien por ciento que el fijador, o los ftalatos que contiene, tengan relación directa con este defecto genital.
"Las mujeres no deben alarmarse. El estudio añade un poco más de información sobre la percepción médica general que se tiene de estos compuestos químicos, pero será necesario seguir investigando para demostrar que la relación existe", dijo Elliot.
El investigador añadió que "son las mujeres embarazadas las que tienen que decidir si quieren estar expuestas a este riesgo o no" y subrayó que lo que sí deberían hacer como norma es tomar una dosis extra de ácido fólico al inicio del embarazo para prevenir malformaciones como las hipospadias o la espina bífida.
El Parlamento Europeo prohibió en 2005 el uso de los ftalatos en la fabricación de juguetes y artículos de puericultura por considerarlos peligrosos para la salud.
Estos compuestos están presentes también en lubricantes, disolventes, cosméticos e incluso material médico.