A casi un siglo de su creación, GM está al filo de la quiebra

El gigante de Detroit está al borde de quedar sin liquidez. Temen un "efecto devastador" sobre la economía de los EEUU por los problemas financieros de las automotrices

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A dos meses de los festejos por sus cien años, el coloso norteamericano de la industria automotriz, General Motors, está luchando por sobrevivir, con los analistas que ven la bancarrota como la solución más probable o, al menos, la más posible en el futuro cercano.


Las acciones de GM estuvieron este miércoles en alza gracias a los rumores sobre un salvataje para el sector automotriz, pero el ministro del Tesoro, Henry Paulson, aseguró por su parte que esa industria no se verá beneficiada por los fondos del paquete de rescate financiero.



A pesar de las advertencias de Paulson, el presidente de la comisión de Servicios Financieros de la cámara baja, el demócrata Barney Frank, aseguró que las automotrices podrían llegar a contar con u$s25.000 millones en asistencia federal, según un despacho de la agencia

ANSA

.



Para GM, al igual que para Ford y Chrysler, "hace falta una solución", admitió Paulson, quien reconoció además el carácter "estratégico" de este sector de la economía.


Sin embargo, el jefe del Tesoro remarcó que la "solución" deberá ser encontrada fuera del paquete de salvataje de u$s700.000 millones cuyo objetivo "es el sector financiero", afirmó.



De la disputa entre el Tesoro y el Congreso tomó parte la titular de la Cámara de Representantes, la diputada demócrata Nancy Pelosi, quien reclamó "medidas urgentes" para rescatar a los colosos automotrices.



Una caída de los fabricantes norteamericanos de automóviles representaría "un impacto devastador para la economía",

alertó Pelosi.



Pero el pedido de auxilio lanzado por la legisladora californiana no conmovió a Paulson, quien durante una conferencia de prensa señaló que el Tesoro se está "concentrando sobre el sector financiero, sobre la necesidad de hacer marchar el mercado del crédito y de los préstamos".



Desde principios de año, GM y Ford vienen acumulando pérdidas globales por unos 30.000 millones de dólares, pero la situación empeoró todavía más en las últimas semanas.



Las ventas de octubre cayeron de manera dramática para las dos compañías y GM incluso alertó sobre la posibilidad de quedarse sin liquidez, lo cual podría concretarse antes de fin de año.



El 27 de septiembre último, el Congreso había dado luz verde a las ayudas por 25.000 millones de dólares para las automotrices. Pero, además de haber quedado bloqueada por motivos burocráticos, esta asistencia es considerada insuficiente para ayudar a las firmas de Detroit a hacer frente a sus problemas.



Según analistas externos, los fabricantes de automóviles necesitan al menos 35.000 millones para recuperar el aliento.