La nueva resolución fue dictada por la Sala Sexta de la Cámara del Crimen, con las firmas de los jueces Marcelo Lucini y Gustavo Bruzzone, más la disidencia de Luis Bunge Campos.
El hecho en cuestión ocurrió el 15 de mayo de 2007, durante un "control pobacional" realizado por policías en el restaurante El Plato de Oro, situado en la Avenida San Juan al 2400, Capital Federal.
Allí, los uniformados detectaron la adulteración de la patente de un taxi marca Volkswagen Polo, "pegando recortes de papel de color blanco en el primer y tercer dígito".
Así, la numeración pasó del original y verdadero "935" al disimulado "838", ante lo cual los policías detuvieron al dueño del taxi y secuestraron el rodado.
"La conducta que habría desplegado el imputado tiene por objeto evitar una correcta identificación del dominio del vehículo, afectando el bien jurídico tutelado la fe pública", sostuvo el voto mayoritario.
La patente alfanumérica "no tiende sólo al registro de los rodados, permitiendo diferenciarlos unos de otros, sino que además cumple la función específica de identificación en la vía pública, razón por la cual su adulteración crea un concreto perjuicio", añadió el fallo.
Los jueces encuadraron el delito en el capítulo del Código Penal que refiere a "falsificación de sellos, timbres y marcas", que en el inciso tercero del artículo 289 castiga con penas de entre seis meses y tres años de cárcel a quien "falsificare, alterare o suprimiere la numeración de un objeto registrada de acuerdo con la ley".