Pasaron muchos años, pero igual vale recordar cuáles eran las estrategias publicitarias que utilizaban las empresas tabacaleras para captar consumidores y retener a quienes ya consumían. Es por eso que en la Biblioteca Pública de Nueva York (EEUU) se organizó una muestra que expone aquellas "reliquias" que incitaban al vicio.
Por ejemplo, en una de ellas, se muestra a un dentista recomendando una marca determinada de cigarrillos, mientras que en otra un bebé felicita a su padre por elegir siempre lo mejor, en este caso otra marca. Al mismo tiempo, aparecen personajes como Ronald Reegan y hasta Papá Noel con un "pucho" en la mano.
Pero estos no eran los únicos esfuerzos de las compañías por incrementar sus ventas, sino que incluso llegaron a pagarle a médicos y cirujanos para que resalten los beneficios de consumir sus productos: bajar de peso, calmar la ansiedad y dar energía.
A su vez, recurrían a los actores, a quienes pagaban importantes sumas de dinero, para que aparezcan fumando en sus películas, aunque algunos de ellos no eran fumadores, al tiempo que grandes productoras como Paramount y Warner hicieron negocios con tabacaleras, como Lucky Strike y Chesterfield, publicó el diario El País, de España.