Según los especialistas, el artefacto fue elaborado con un potente explosivo al que se le agregaron clavos y tornillos con el objetivo de asegurar un daño mayor o la muerte.
Fuentes policiales informaron que los restos de la bomba serán analizados hoy al mediodía en el laboratorio químico de la Policía Científica bonaerense en la ciudad de La Plata.
Allí, los peritos utilizarán un microscopio con sondas de barrido electrónico de última generación y único en el país especialmente preparado para analizar la deflagración de la pólvora.
Con ese aparato, los expertos podrán determinar fehacientemente qué clase de explosivo se utilizó para armar la bomba y confirmar, tal como se sospecha, si se trata de "amonita aluminizada", empleada en minería.
Lo que sí ya confirmaron es que el explosivo estaba mezclado con clavos y tornillos con el fin de que las esquirlas se incrusten en la víctima para provocarle un mayor daño, tal como sucedió con Sebastián Luvinsky (32), hermano mellizo del verdadero destinatario del paquete, quien perdió dos dedos de una mano y sufrió graves heridas en el rostro, los ojos y el torso.
El caso es investigado por el juez Federal 3 de Morón, Juan Pablo Salas, la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) local y la comisaría de Haedo, quienes aún no tienen sospechas firmes de quién pudo concretar el atentado.
"Ni Martín Luvinsky, el verdadero destinatario del ataque, ni su familia, aportaron mucho para descifrar cuál es el móvil del atentado o sospechar de alguien en concreto", dijo un jefe policial.
Según las fuentes, Martín Luvinsky sólo mencionó un juicio laboral que tenía con una empresa, pero que ya había comenzado a cobrar y ése no parece ser un móvil para semejante atentado.
Los pesquisas tampoco pudieron aún determinar a nombre de qué empresa o laboratorio venía la encomienda, ya que tanto la víctima que abrió el paquete, como su hermano mellizo Martín, a quien Sebastián se lo mencionó por teléfono, sólo recuerdan que era un nombre en inglés que no conocían.
Lo que está confirmado es que el paquete fue dejado en la puerta de la casa o enviado por el verdadero atacante y no por el circuito de Correo Argentino, empresa a la que pertenecía la caja de cartón.
"La empresa Correo Argentino ya informó en el expediente que ellos no dejaron en esa dirección de Haedo ningún paquete. Además, se sabe que los correos no dejan las encomiendas en las puertas de la casas, sino que las entregan en mano y con un remito que debe firmar el destinatario. Está claro que quien la dejó allí, sabía de qué se trataba", dijo uno de los investigadores.
La explosión de la que fue víctima Sebastián Luvinsky ocurrió a las 11 del viernes en Juan B. Justo 283, Haedo, partido de Morón, cuando el joven abrió una encomienda dirigida a su hermano Martín, quien vende instrumental para clínicas, laboratorios y sanatorios.
El paquete, del Correo Argentino, había sido dejado la noche anterior en la puerta de la casa y recogido por la madre de la víctima, que en total tiene cuatro hijos varones.
La encomienda quedó sobre una mesa hasta la mañana del viernes, cuando Sebastián llamó a su hermano, le contó sobre el paquete y le dijo que provenía de un laboratorio "con un nombre inglés".
Mientras hablaban por teléfono, Martín le dijo a Sebastián que lo abriera, y en ese momento se produjo la explosión.
La víctima se encuentra internada en el Hospital Güemes de Haedo en terapia intensiva y en estado crítico, ya que el estallido le ocasionó la pérdida de dos dedos de una de sus manos, y lesiones graves por quemaduras y esquirlas en los ojos, el rostro, el torso y el abdomen.
Si bien se lo vinculó porque el paquete venía a nombre de un laboratorio, tanto la familia Luvinsky como los investigadores policiales del caso descartaron por el momento que el ataque bomba esté relacionado al triple crimen de General Rodríguez y a la investigación sobre narcos mexicanos que elaboraban drogas en un laboratorio de Ingeniero Maschwitz.