El Papa Benedicto XVI, quien acudió el domingo al santuario donde los fieles piensan que la Virgen María se le apareció a una niña 150 años atrás, dijo ante una multitud católicos que el amor puede ser más fuerte que todo el mal en el mundo.
Benedicto XVI, de 81 años, brindó una misa para 200.000 personas en un campo a la sombra del santuario de Lourdes, Francia, construido sobre el lugar de las apariciones en 1858.
Los peregrinos acudieron desde decenas de países al lugar para la visita de tres días del Papa, su décima al extranjero y su primera a Francia. Muchos fueron en sillas de ruedas o muletas y fueron ayudados por voluntarios.
Cuando arribó el sábado por la noche, el Pontífice oró en la gruta donde Bernadette Soubirous dijo que apareció la Virgen María y bebió agua de un manantial que según los creyentes tiene poderes curativos.
El Papa Benedicto XVI recomendó a los asistentes la misa que sean fieles a sus creencias porque "(ello) nos dice que hay un amor en este mundo que es más fuerte que la muerte, más fuerte que nuestra debilidad y pecados".
Desde su arribo a Francia el viernes, el Papa ha estado dando charlas a los católicos del país, instándolos a no temer vivir su fe en público.