De esta forma se confirmó la condena de 23 años de prisión dictada al delincuente Sergio Orlando Leiva Pérez, conocido como El Negro Sombra, por el secuestro de Mirta Fernández, quien fue mutilada durante su cautiverio en el año 2003. Al mismo tiempo, redujeron dos años de prisión al policía que la "cuidó" durante su encierro.
La resolución fue tomada por la Sala I de la Cámara Nacional de Casación Penal, que ratificó los 23 años de encierro impuestos a Sergio Leiva Pérez, y redujo dos años de pena -de 22 a 20- al policía federal Juan Carlos Gómez, por considerar que colaboró al confesar el hecho e identificar a algunos miembros de la banda.
Ambos habían sido condenados el año pasado junto a Horacio Abel Lala López, quien entonces recibió 23 años de prisión.
Un secuestro de película
La víctima fue secuestrada el 19 de agosto de 2003 a bordo de su camioneta 4x4. Se dirigía a su vivienda en Don Torcuato cuando fue interceptada por hombres armados con fusiles FAL. Luego de tirotearse con un custodio de la zona, la raptaron. Los delincuentes negociaciaron casi un mes y habrían cobrado un rescate de 340 mil pesos.
Luego, durante el juicio, Mirta Fernández contó que durante su cautiverio fue golpeada, picaneada y violada. Hasta reveló la amputación del dedo meñique de la mano derecha que fue enviado a su familia para atemorizarla y forzar un pago por su rescate.
El caso se resolvió al mejor estilo Hollywood: el ex policía Gómez se habría enamorado de la víctima y permitió a la Policía la ubicación del lugar donde se encontraba secuestrada.
El mítico delincuente tiene antecedentes más oscuros que su apodo: fue encontrado culpable de los asesinatos de dos jóvenes en 2002 y también fue imputado en varias causas, como los secuestros de los padres de Jorge Rodríguez y Leonardo Astrada, entre otros.