Hijo del Dr. Muerte pide a su padre que se entregue

Rüdiger Heim asegura desconocer el paradero de su progenitor, acusado de cometer crueles experimentos en los campos de concentración del nazismo. Es intesamente buscado por Sudamérica

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En declaraciones en exclusiva al dominical Bild am Sonntag, Rüdiger Heim, de 52 años, asegura desconocer desde su niñez el paradero de su progenitor, uno de los últimos criminales nazis que busca el Centro Simón Wiesenthal de Jerusalén y que presumiblemente podría esconderse en Sudamérica.

"No puedo casi recordar cuando vi a mi padre por última vez en 1962. Crecí sin padre en casa de mis abuelos. Ni se dónde vive ni cómo financio su huida. Si estuviese muerto desconozco también dónde puede estar su tumba", afirma Rüdiger Heim, que tenía seis años y medio cuando el Doctor Muerte inició su escape.

Añade: "Entre 1962 y 1967 encontramos dos notas en nuestro buzón. En ellas figuraba una única frase: 'estoy bien'. Pero no puedo asegurar que esas cartas fueran realmente de mi padre".

En declaraciones al mismo periódico, Efraim Zuroff, director del Centro Simon Wiesenthal de Jerusalén, señala que Aribert Heim, médico de las temidas SS nazis, hoy contaría con 94 años, podría esconderse en Chile y que dos indicios hacen se presuma que aún vive.

Por un lado, una mujer llamada Waltraud Diharce que vive en la localidad chilena de Puerto Montt y que es hija ilegítima del Doctor Muerte y, por otro, una cuenta bancaria en Berlín a nombre del fugitivo con un saldo de 1,2 millones de euros, bloqueada por las autoridades alemanas.

Rüdiger Heim asegura que si supiese el paradero de su padre "gritaría al mundo para que se entregue y responda a las terribles acusaciones".

"El pasado de mi padre es una parte de mi vida. Negarlo no tiene sentido, aunque no tengo que explicar a nadie que no soy un nazi", añade el hijo del Doctor Muerte, que ha iniciado los trámites para que se declare a su progenitor desaparecido y seguidamente muerto.

En cuanto a la cuenta a nombre de su padre con 1,2 millones de euros que podría llegar a heredar, Rüdiger Heim asegura que no se enteró de la existencia de la misma "hasta 1997, a través de la Policía".

Finalmente comenta: "En caso de que fuese el único heredero, donaría todo ese dinero para el mantenimiento de la memoria histórica del campo de concentración de Mauthausen", en el que su padre realizó experimentos médicos con prisioneros.