Una cajera de 25 años fue asesinada de cuatro balazos en la cabeza por su ex pareja en un supermercado Coto, ubicado en el barrio porteño de Boedo, mientras que él luego intentó suicidarse, por lo que permanecía internado en "estado irreversible" en el hospital Fernández.
Los testigos del crimen pasional, ocurrido después de las 13 en el local de la firma Coto de la calle Boedo 777, casi Independencia, coincidieron en que el joven "amenazaba constantemente" a la víctima, "no la dejaba ver a los hijos", por lo que ella había decidido realizar a la mañana una denuncia policial.
En tanto, voceros de la fuerza y de la comisaría décima que intervino en el hecho negaron la versión.
El subcomisario Hernán Castelli indicó que los motivos del crimen eran investigados y que la causa, a cargo del Juzgado de Instrucción N°15, se encontraba "bajo secreto de sumario", mientras que aguardaban las pericias del cuerpo de la víctima.
La mujer, identificada como Jessica Loza, murió en el instante tras recibir los cuatro disparos, mientras que el homicida, de 25 años, intentó quitarse la vida también con un disparo en la cabeza.
Según dijeron fuentes del SAME a esta agencia, "el joven está descerebrado, en estado irreversible" y esperaban que algún familiar dé la autorización al centro asistencial para realizar la ablación posterior a la donación de órganos.
"Ella estaba muy asustada, a la mañana él le había mandado un mensaje de texto y luego habían dialogado a través del vidrio del comercio que todavía permanecía cerrado y fue entonces cuando le advirtió que hoy no salía del lugar", comentó una testigo.
Las compañeras de trabajo de Loza además dijeron a los medios que "él siempre la amenazaba y la esperaba a la salida para asustarla", al tiempo que aclararon que "tenían problemas de pareja, ella se había ido de la casa y él no le dejaba ver a sus dos hijos".
Según una de las cajeras, la víctima "había realizado la denuncia policial hoy a la mañana (por el sábado), pero se ve que no pensaron que era para tanto".
Claudia, otra de las testigos del hecho que estaba al lado, indicó que había una señora en la caja de la joven asesinada y que el homicida se acercó y le dijo: "Tené cuidado que me pisaste".
En ese momento, fue cuando el hombre sacó un revólver calibre 38 y comenzó a disparar a su ex mujer.
"No es que entró a los tiros para todos lados, sino que cuando estaba delante de la chica, apuntó y disparó, yo estaba con mi nena de cinco años y pensé que era un asalto porque el muchacho no le dijo nada, fueron dos segundos", señaló.
El supermercado estaba lleno de gente que tras escuchar los balazos comenzaron a gritar y algunos de ellos se tiraron al piso porque no entendían lo que sucedía, la seguridad de la empresa tampoco pudo actuar, cuando la policía intentó frenar los hechos el hombre ya estaba herido, en el piso.
"Lo trasladamos al hospital Fernández para darle una chance de neurocirugía, pero según me informaron desde allá llegó descerebrado y permanece en estado irreversible", agregó el vocero del servicio de ambulancias porteño.
El hecho es investigado por personal policial de la comisaría décima.