Fuentes judiciales dijeron que para los investigadores, los hombres detenidos secuestraron a Otoño Uriarte el 23 de octubre del 2006, la violaron durante un tiempo en el que la mantuvieron cautiva y, finalmente, la asesinaron y arrojaron al canal de riego.
Las detenciones se concretaron en las últimas horas tras obtener resultados de peritajes que se hallaban pendientes y ahora la jueza María del Carmen García García tiene plazo hasta el lunes para resolver sus situaciones procesales.
Los detenidos fueron identificados por los investigadores como Ricardo Néstor Cau (28), José Iram Jhaffri (24) y Emanuel Maximiliano Lagos (20), estos tres hijos de la misma madre, y Angel Germán Antilaf (30).
Apenas comenzó a investigarse el hecho, los investigadores encontraron la bicicleta de la adolescente en la casa de los hermanastros, aunque en aquel momento no sospecharon de ellos porque era habitual que la chica dejara allí su bicicleta cada vez que se trasladaba desde la chacra en la que vivía al pueblo.
Sin embargo, tras el hallazgo del cadáver en abril del año pasado, esa misma casa fue marcada por un perro de la Policía que seguía el rastro de olor de un pedazo de nylon negro, hallado en el canal junto al cuerpo de Otoño.
Los investigadores creyeron en ese momento que el cuerpo de la joven pudo haber sido envuelto en ese material para ser arrojado al desagüe.
En las últimas semanas, según se conoció hoy, la magistrada recibió resultados de pericias de laboratorio que habían quedado pendientes y aceleró la medida de la detención.
Los investigadores creen que los cuatro hombres detenidos capturaron a Otoño en la noche del 23 de octubre de 2006 cuando pasó después de su práctica de voley para buscar la bicicleta.
Se sospecha que el secuestro de la adolescente se habría prolongado por varias semanas, en cuyo transcurso los hombres la habrían abusado sexualmente, tras lo cual se produjo su muerte -no se concluyó aún si por causas naturales o por acción violenta- y el posterior ocultamiento del cuerpo.
Para el abogado Eves Tejeda, defensor de los detenidos, "toda esta imputación es una barbaridad, ya que no hay pruebas de ninguna índole".
"Las personas que yo defiendo son chivos expiatorios para calmar a la opinión pública", dijo el letrado.
En sentido similar se expresó un familiar de los hermanastros au-Jahffri-Lagos, quien se quejó "porque se está ensuciando a la familia ante toda la gente de Fernández Oro. A ellos (por los detenidos) ya los investigaron la vez pasada y no pudieron descubrir nada".
Por su parte, Roberto Otoño, padre de Otoño, dijo estar "muy impresionado por este avance de la investigación" y recordó que durante algún tiempo tuvo relación comercial con la madre de tres de los sospechosos, porque les proveía de huevos de su chacra.
De ese conocimiento, con cierto grado de amistad, habría surgido el hábito de la joven de dejar allí la bicicleta, para evitar que se la robaran en la puerta de la escuela o del gimnasio.