En el marco de la investigación, se abrió una polémica luego de revelarse que el juez de Garantías 5 de San Martín, Nicolás Schiavo, ya había excarcelado a otros condenados por violación, además de concederle el beneficio de arresto domiciliario a Angel Fernández Rosales, principal sospechoso del asesinato de la familia Mansilla.
En 2007, Schiavo liberó a un albañil acusado de violar a una menor de 13 años que asistía a una escuela de José León Suárez a los tres días de haberlo detenido "por falta de pruebas".
Por este caso, la ex directora de Cultura y Educación bonaerense y actual diputada Adriana Puiggrós pidió el juicio político del magistrado, que fue rechazado.
La segunda causa ocurrió el 21 de diciembre de 2007, cuando el juez puso en libertad "por falta de mérito" a un joven de 18 años acusado de asaltar y violar a cinco mujeres en la localidad bonaerense de El Palomar.
El acusado volvió a ser detenido el 4 de enero de 2008, luego de que las víctimas lo reconocieran en una rueda de presos. En febrero de 2007, en tanto, el juez Schiavo le concedió el beneficio del arresto domiciliario al principal acusado de asesinar a Marcelo Mansilla y Sandra Rabago, y a sus dos hijos.
Según indicaron fuentes judiciales, Fernández tenía una condena de 25 años de prisión por violación seguida de muerte. La pulsera electrónica le fue colocada recién el 13 de julio de 2007 porque, al parecer por "falta de cupo", no había tobilleras disponibles.
Este beneficio se le otorga a los presos con buena conducta, a los enfermos y a los mayores de 70 años. Los cadáveres de los niños fueron localizados ayer en un arroyo situado a pocos metros de la autopista Panamericana, a escasos kilómetros de donde fueron hallados los cuerpos de sus padres la semana pasada.
El hallazgo conmocionó a los familiares que aguardan una orden de la justicia para poder darle sepultura a los niños.
Asimismo, los investigadores judiciales esperan mañana tener en sus manos los resultados de la autopsia de los cadáveres de los niños para avanzar con las indagatorias a los tres detenidos.
Fernández Rosales, de 41 años, fue detenido en Los Polvorines el jueves junto a su hermanastro Jesús Cáceres, de 47.
El tercer detenido por el hecho, Cristian Fernández, hijo de Fernández Rosales, confesó que los hijos del matrimonio Mansilla también habían sido asesinados como sus padres.
La principal hipótesis de los asesinatos apunta a que habría sido una venganza porque el matrimonio habría denunciado a Fernández y a su hijo Cristian como los presuntos responsables de un robo de tiempo atrás en la casa de un vecino de Los Polvorines, declaración que sirvió para procesar al joven.