Antes de los Juegos Olímpicos de Atenas, hace cuatro años, la Agencia Mundial Antidopaje sacó la cafeína de su lista de sustancias prohibidas. No obstante, algunos estudios recientes demostraron que muchos atletas siguen usándola porque creen que mejora su rendimiento.
Los atletas y los ciclistas son los que más recurren a ella, según el último número de la revista British Medical Journal'(BMJ) citado por el diario El Mundo. El tema es determinar por qué y para qué lo hacen.
Varias de esas preguntas se realiza uno de los farmacólogos de Sydney 2000, Mark Stuart. "La cafeína es probablemente la sustancia estimulante más consumida en todo el mundo. Pero, ¿quién tiene razón? ¿Los deportistas que siguen creyendo que mejora su rendimiento o la Agencia, cuya postura actual señala que sus efectos beneficiosos son insignificantes?".
Según un trabajo publicado en el International Journal of Sports Medicine -continúa el artículo del medio español- con 193 atletas (corredores de fondo, velocistas, saltadores...) y 287 ciclistas, hasta el 33% de los primeros y el 60% de los segundos seguía confiando en esta sustancia para mejorar sus resultados deportivos.
También se hace hincapié en el aspecto psicológico. Pone un ejemplo de un estudio realizado este año con 14 ciclistas, del que se dedujo "que el efecto de la cafeína estaba influido por las expectativas de quienes la tomaban".
Otro, con siete ciclistas, concluyó que todos ellos mostraban síntomas estimulantes tras decirles que habían tomado cafeína, incluso cuando les habían mentido.
En Beijing se realizarán 4.500 análisis antidoping, un 25% más de los que se hicieron en Atenas 2004. Stuart llegó a la conclusión de que el excesivo uso de la cafeína no pone en peligro la integridad ni tampoco el 'fair play' que propone el espíritu olímpico.