La extracción del petróleo alcanzó en nuestro país un máximo histórico en el año 1998 cuando se extraía un promedio de 890.000 barriles por día. A partir de entonces se observa una declinación dado que prácticamente no se han descubierto, certificado y explorado nuevos yacimientos y los que se encontraban bajo explotación alcanzaron su máximo rendimiento.
El informe explica que a partir de ese mismo año, hubo una
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A partir de la devaluación del peso en 2002, y con la suba internacional del precio del crudo, se inició un período de cambios en la política petrolera del país.
En este sentido, luego de numerosas disposiciones, finalmente el 15 de noviembre de 2007 el gobierno estableció una modificación en las retenciones (Resolución 394/2007).
Desde entonces, las petroleras reciben un ingreso tope de unos u$s42 por barril tanto para la exportación como para la venta en el mercado interno. A partir del mismo, cualquier aumento de precios a nivel internacional que experimenten los productos petroleros que se exportan quedará para el Estado.
Conjuntamente con el mayor consumo, las retenciones desincentivan la producción. Ello no implica que las empresas petroleras, por el esquema fijado por el Gobierno, vayan a obtener pérdidas, pero estas destinan sus inversiones a aquellos mercados que les garanticen mayor rentabilidad y previsibilidad.