?Guarripanda?, ?gandido?, ?don dorondón?, ?culichichi? o ?viceberzas? son de las tantas palabras que se usan a la hora de utilizar improperios de acuerdo a la publicación que se ha encargado de recolectarlas.
?La lengua española se caracteriza por la variedad y enjundia del léxico ofensivo y por su gracia y viveza. El insulto castellano es directo y rápido, audaz, como un tiro?, afirma Celdrán.
Su libro ofrece recursos verbales con los cuales ofender a un reino de ?tontos, pícaros, mentecatos, bobos y truhanes?, desde el engaño hasta la sexualidad. En él, además, se pueden descubrir ofensas totalmente nuevas o desconocidas como ?gandido? que significa desgraciado o ?culichichi?, utilizado para los chismosos.
?Viceberzas? dice el autor que es un insulto ?de laboratorio? referido a aquellos que deben servir a los tontos, y tuvo su nacimiento en el siglo XIX.
Para los españoles, un insulto que está de vuelta, a partir del mediático personaje, es el ?chiquiliuatre? que como diríamos los argentinos es un ?don nadie?.
Asimismo, el escritor de obras como ?Diccionario de Frases y dichos populares?, ?Inventario General de Insultos? y ?Hablar con corrección?, advierte que los mexicanos y nuestros connacionales son aquellos ?más ingeniosos a la hora del insulto?.
Lamentablemente, la variedad no abunda en el vocabulario diario y es por eso, que lo más común, por ejemplo en España, es escuchar ?gilipollas? o ?hijoputa?, algo que el prologo del libro propone alterar por nuevas expresiones como ?cabronoide? o ?gorronáceo?.