"No es que la grasa abdominal está ejerciendo efectos negativos, sino que la grasa subcutánea está produciendo buenos efectos", destacó Ronald Kahn, uno de los autores de la investigación.
Según un estudio realizado por científicos norteamericanos, la grasa acumulada bajo la piel en caderas y muslos puede reducir los niveles de insulina. Esto hace que el cuerpo tenga una mejor sensibilidad a la hormona y se reduzca el riesgo de padecer diabetes del tipo 2.
Lo contrario sucede cuando se tiene "pancita". Los especialistas remarcaron que "la obesidad en el área abdominal o visceral aumenta el riesgo de diabetes y mortalidad". Este tipo de grasa "está ubicada alrededor de los órganos importantes del cuerpo".
Para comprobar esta teoría se trabajó con ratones, a los cuales se les inyectó grasa en distintas partes del cuerpo, informó el diario Hoy.
Los animales "también se volvieron más sensibles a la insulina". Se cree que la primera etapa de la diabetes tipo 2 se inicia cuando comienza a fallar la respuesta del cuerpo a esta hormona.