Kerstin Fritzl vivió 19 años en un cuarto de 1,70 metros de altura. Está en coma farmacológico desde que se descubriera, gracias a que fuera al hospital, uno de los casos más terribles de abuso, incesto y encierro de la historia.
Los médicos informaron ayer que está presentando falla en todos sus órganos y no creen que se recupere del coma. Además de lamentable, su muerte llevaría a los fiscales a imputarle a Josef Fritzl el cargo de homicidio.
Un vocero del hospital donde está siendo atendida dijo: "La joven está en condición crítica. Está sufriendo falla multiorgánica. Eso significa que sus chances de sobrevivir son muy bajas".
La mamá de Kerstin, Elisabeth, de 42, está siendo tratada psicológicamente en una clínica de las afueras de Amstetten. Sus hijos Stefan, 18, y Felix, 5, están con ella. Los ubican en una área especialmente aislada, con niveles bajos de luminosidad que gradualmente aumenta.
El jefe del equipo médico, Berthold Kepplinger, dijo ayer que están en una condición "relativamente buena".
Ayer, el jefe de Policía Leopold Etz afirmó que están siendo interrogadas unas cien personas que vivían en el mismo lugar de la casa en Amstetten las últimas dos décadas.