El hallazgo se produjo luego de que un grupo familiar se presentara en un centro de salud del norte provincial con los síntomas típicos que causa este microorganismo, habitante natural del intestino.
El queso chaqueño es un producto muy consumido por las poblaciones de esa zona del país, que lo utilizan para preparar humita, pasteles y empanadas de choclo. Lo prefieren por su olor, sabor y textura, diferentes de cualquier otro.
Los especialistas afirman que es muy común que este producto esté contaminado, ya que se realiza con completa falta de higiene, al aire libre ?lo que lo pone en contacto con insectos-, con ordeñe a mano y sin pasteurización. Por eso, suele ser un foco de desarrollo de hongos, salmonellas y, como se detectó, de Eschericcia Colli.
"En toda la zona no hay tambos registrados pero como es de conocimiento público, el queso criollo se consume en forma masiva", declaró a El Tribuno de Salta la médica veterinaria Belki Saravia, encargada de la oficina Tartagal de SENASA. Es por eso que se elabora sin las mínimas condiciones de salubridad exigidas por este organismo, con el consecuente riesgo para quien lo consume.
La legislación obliga a que cada producto se comercialice junto a un ticket en el que se especifique el nombre del negocio, responsable último si genera algún daño en la salud del comprador. Pero como el queso chaqueño también se vende en las calles o los traen de la frontera con Salta ?especialmente de Tartagal-, en pequeños trozos, por lo general ni se ofrece ni se exige el ticket.
El costo del queso chaqueño es del $10 el kilo, y cada pieza puede llegar a pesar hasta 4 kilos.