El fútbol con sotana no es un sacerdocio

La Copa Clericus, que se disputa con el apoyo del Vaticano entre equipos integrados por curas y seminaristas, tuvo un partido con un jugador expulsado que manifestó su bronca arrojando la camiseta al árbitro

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"El torneo fue creado el año pasado con la intención de regresar al calcio una imagen positiva, pero lo cierto es que el fútbol de sotana se está volviendo cada vez menos angelical", explica el diario español El País al referir a una nota que refleja un comportamiento poco santo por parte de un sacerdote.

La noticia corrió como reguero de pólvora, después de que un cura de Burkina Faso fuese expulsado por arrojar su camiseta a la cara de un árbitro.

La actitud determinó que su equipo, el Colegio del Apóstol San Pablo, fuera eliminado.

El mismo medio recuerda que este torneo tiene otros antecedentes que lo oscurecen.

"En la primera edición de esta copa, el año pasado, el Redemptoris Mater ganó el torneo gracias a un gol de penal injusto (?). En esa ocasión el árbitro tuvo que sacar varias tarjetas amarillas. 'Son curas, pero esto es una final'", había dicho el árbitro.

Este campeonato lo disputan 16 equipos originarios de países en los que el fútbol no es prioritario entre sus deportes.

Algunos de ellos son Vietnam, Myanmar, Ruanda o Burkina Faso. Uno de los equipos está conformado por la famosa Guardia Suiza, los guardaespaldas del Papa.

En esta edición se incorporó una tarjeta azul que se aplica sobre aquellos jugadores que tengan una mala actitud. Mediante ésta son sancionados con cinco minutos de ausencia en el campo de juego.

La final del torneo se disputará a fines de junio, en los campos de fútbol que posee el Vaticano.