Dura condena de la Iglesia a las drogas por "oscurecer la psiquis y la inteligencia"

Mientras el gobierno argentino prepara la despenalización del consumo, la Santa Sede incluyó al narcotráfico como un nuevo pecado. Y advirtió que son "muchos los jóvenes" que terminan siendo adictos

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 EFE 162
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El hombre moderno está amenazado por nuevos pecados que tienen un peso más social, como los experimentos genéticos, la contaminación, las drogas y la desigualdad social, dijo un alto prelado del Vaticano. Los nuevos "pecados sociales" fueron enumerados por monseñor Gianfranco Girotti, el obispo regente de la Penitenciaría Apostólica del Papa.

 

Monseñor Girotti explicó que la percepción popular capta actitudes pecaminosas que afectan los derechos individuales y sociales. Ante todo, en el campo de la bioética, donde no podemos dejar de denunciar algunas violaciones de fundamentales derechos de la naturaleza humana, a través de experimentos y manipulaciones genéticas, cuyos resultados son muy difíciles de controlar.



Después de los ''10 Mandamientos'' establecidos el año pasado contra la ira y otros pecados al conducir vehículos, el Vaticano presentó una actualización de la forma en que el hombre contemporáneo viola la ley de Dios.

"Otra área social es la de la droga, a través de la cual se debilita la psiquis y se oscurece la inteligencia, dejando a muchos jóvenes más allá del circuito eclesial", dijo el responsable del Penitenciario Apostólico, el obispo Gianfranco Girotti, en una entrevista con el diario vaticano

L'Osservatore Romano

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Mientras la Santa Sede sale con esta dura condena al comercio y uso de estupefacientes, el gobierno argentino anunció que cambió de posición a favor de ablandar los controles contra los consumidores de drogas.


Girotti dijo también que uno de los nuevos males que la Iglesia quiere combatir como pecado social abarca cuestiones ecológicas. Benedicto XVI pidió la protección del medio ambiente y afirmó que los cambios climáticos se han convertido en una cuestión de gran importancia para la humanidad.



Otro tema que preocupa a la Iglesia es que son muchos más los fieles que comulgan que los que entran en los confesionarios. Esto quiere decir que muchos toman la hostia sin haberse purificado en la penitencia y haber recibido la absolución, un pecado grave.


El diario vaticano consultó a monseñor Girotti sobre lo que refiere a los pecados cometidos por los mismos sacerdotes, a lo que señaló que no se puede subestimar la gravedad de una serie de fenómenos que recientemente han sido denunciados y que llevan consigo los aspectos de fragilidad humana e institucional de la Iglesia. La Iglesia reaccionó y continuará reaccionando con rigurosas intervenciones e iniciativas para tutelar su imagen y por el bien del pueblo de Dios.