Uno de los dos detenidos por el secuestro y asesinato de Diego Migueles confesó hoy ante la Policía que mataron al joven porque quiso escapar cuando la banda discutía, después del pago del rescate, si seguían pidiendo más dinero o lo liberaban.
La confesión, que aún no tiene validez judicial porque no fue en la indagatoria, permitió a los investigadores salir esta mañana a realizar allanamientos y determinar que al margen de los dos detenidos esta madrugada en el barrio Fuerte Apache, hay otros dos partícipes prófugos, entre ellos el presunto autor material del crimen.
El cadáver fue hallado a las 9:30 del lunes en la calle Marconi, entre Roseta y Matienzo de esa localidad del partido de Morón, a 50 metros del Colegio Militar y distante unas cuarenta cuadras del lugar del que desapareció. Estaba debajo de un árbol, con un orificio de bala detrás de la oreja, y vestía una remera verde y unos bermudas azules.
Un vecino llamó al 911 para alertar de un posible asalto, ya que encontró el vehículo abandonado. Cuando la Policía averiguó quién era el dueño de la camioneta, fue hasta la parrilla "Víctor", situada en avenida La Plata 3.684 de Santos Lugares, y allí se enteró que el dueño del comercio había salido a pagar un rescate por su cuñado.
El secuestro había ocurrido hace un par de días, cuando el empleado de la parrilla (y cuñado del dueño del establecimiento) hacía el reparto de comida en una camioneta Chevrolet Meriva con vidrios polarizados.
Con el aparato Nextel de la víctima, los secuestradores se comunicaron con el dueño de la parrilla y solicitaron un rescate de 30.000 pesos.
Voceros policiales y judiciales indicaron que anteanoche se realizó un pago de 5.000 pesos pero, pese a ello, hasta ayer a la mañana la víctima no había aparecido.
?Es gente que toda su vida laburó. Yo no entiendo, acá es un barrio bastante tranquilo?, indicó un amigo de la víctima en declaraciones periodísticas. ?Jamás eligiría a un repartidor de una parilla para robarle, es ilógico?, añadió.
El caso era investigado por el fiscal federal de San Martín, Jorge Sica, y los detectives de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de San Martín.