¿Por qué Nadal es la única sombra de Federer?

Suena grandilocuente, pero es real: el español está a un paso de una nueva dimensión, a un paso de reconfirmarle al mundo que es el gran rival de Roger Federer y el primer candidato a aprovechar cualquier tropiezo del suizo

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"Ahora hay otra dimensión de objetivo", dijo el español tras avanzar a las semifinales del Abierto de tenis de Australia, algo que logra por primera vez en su carrera. Ya ganó tres títulos en Roland Garros, ya jugó dos finales en Wimbledon, y ahora tiene la posibilidad de dejar su sello en Australia.

Está claro que, por números y juego, Nadal es desde hace tres años el gran rival del número uno del mundo. Nadie venció al suizo más veces que nadie, porque nadie hace dudar a Federer más que Nadal.

Pero el final de 2007 había alimentado ciertas dudas entre los observadores del circuito masculino. Por un lado estaban el ascenso del serbio Novak Djokovic y el asombroso "rush" final del argentino David Nalbandian.

Por el otro, las sorprendentes declaraciones de su tío-entrenador, Toni Nadal, en las que abría dudas sobre el estado físico del número dos del mundo.

Nalbandian, lejos de lo prometido
La gira australiana le alcanzó a Nadal para despejar buena parte de esas dudas. Nalbandian volvió a tropezar cuando debía confirmar su categoría, y Djokovic sigue firme en el desafío, pero lo hace ante un Nadal fortalecido mental, física y técnicamente, un Nadal que con la final de Chennai y su actuación en Australia logró hacer olvidar los comentarios acerca de sus maltrechas rodillas.

Y lo hizo como a él más le gusta: con la raqueta en la mano, sin necesidad de un micrófono que -en español- maneja con cada vez mayor destreza.

Sin perder sets y más tranquilo
Hay un dato: Nadal llegó a semifinales en Melbourne sin haber perdido un sólo set, algo que incluso a él lo sorprende.

"Llegar sin perder un set es algo que no te esperas", admitió, al tiempo que mostró su dominio de la ironía cuando se le insinuó que la final está al alcance de la mano, porque nunca en su carrera perdió una semifinal de Grand Slam.

"¡Gracias por recordármelo! ¿Es mi sexta semifinal de Grand Slam?", se preguntó a sí mismo mientras repasaba mentalmente las tres de París, las dos de Londres y la que alcanzó en Melbourne.

"Sí, sí. Lo es. Estando en semifinales tienes la tranquilidad personal de que has hecho un gran torneo. Y llegar a la final sería un inicio de año muy, muy bueno... Un sueño".

Superó la barrera
Con el acceso a semifinales, Nadal supera una barrera que lo obsesiona en los Grand Slam: la de los cuartos. Sólo en el US Open se le resiste, algo que intentará remediar este año.

El mundo del tenis, fascinado con lo que el mallorquín fue capaz de hacer desde su aparición en el escenario del deporte, le pide a Nadal siempre más y más. Al español no le molesta, porque él también quiere cada vez más. Pero pide paciencia.

"Voy a dar lo mejor de mí siempre, y si este año no gano un Grand Slam diferente a Roland Garros, lo intentaré el año próximo. Y el siguiente, el siguiente y el siguiente... Todos me piden que juegue con más agresividad, que me meta en la cancha, que mejore el servicio. Mi tío me lo dice todo el tiempo. Trabajo mucho en eso, y cuando digo mucho, es mucho".

Fanático de las estadísticas, Nadal destacó que no pasó más de dos horas y media en ninguno de los cinco partidos que lleva ganados en Melbourne.

"No es una mala experiencia", bromeó el español, acostumbrado a luchar como un gladiador para ganar partidos y torneos.

Sincero, admitió haber tenido "nervios" en los días previos al torneo. Nervios que, a las puertas de la "nueva dimensión", ya no siente.

"Yo era uno de los menos favoritos a priori. Pero ahora esto da mucha confianza. El torneo ya es bueno, y ahora sólo puede ser mucho mejor".

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