La revista Varsity tomó testimonio sólo de la Universidad de Cambridge, aunque el fenómeno parece darse en toda Europa. Allí, una joven confesó haberse acostado con "más de 40 hombres en dos meses. Estaba en mi primer año en la facultad y ganaba cerca de mil libras a la semana (u$s2.070). Con mi anterior trabajo por horas no ganaba lo suficiente; en cambio ahora tengo más tiempo para estudiar y divertirme".
Las chicas consideran que prostituirse es trabajar y que de esta forma pueden sacar más dinero de lo que ofrecen los típicos oficios universitarios. Sin embargo, la modalidad es diferente a la de la típica actividad de la prostitución, pues son las mujeres quienes eligen a los clientes: cuando ven a un chico que les gusta, se dejan seducir y luego les explican la situación.
En Francia, el sindicato estudiantil Sud-Etudiant publicó el año pasado en el diario Le Figaro un estudio que indica que cerca de 40.000 chicas se prostituyen, sobre una población de universitarios que no supera los 800 mil.
En Italia, la Universidad de Calabria sacó a la luz que muchas jóvenes "erasmus" tenían sexo por dinero con sus compañeros.
Morgana, una italiana de 22 años de la Universidad Sapienza de Roma, dijo que ni siquiera hace falta el contaco físico y que "por sentarme cómodamente delante de mi PC" en ropa interior ha ganado hasta u$s4.000 por mes, ya que hay hombres que pagan hasta u$s200 por hablar con ella.
Guillaume Houzel, presidente del consejo asesor del Observatorio de la Vida Estudiantil (OVE), dijo que "la incidencia de la prostitución no es mayor entre universitarias que en cualquier otro grupo social. Y la pobreza estudiantil se mantiene relativamente estable en los últimos años porque son pocos los hijos de familias pobres que tienen la oportunidad de acceder a la enseñanza superior".
Por el contrario, Graciela Moratalla, psicóloga investigadora en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, con sede en Madrid, sí considera a la prostitución estudiantil como un caso de gravedad, según publicó el diario Clarín.